La gran tragedia de la masacre de Ponce


 Por Joaquín G. Chévere
 Especial para Claridad
 17 al 23 de marzo de 2000

 "Vosotros conoceréis la verdad
 y la verdad os hará libres"
             Jesucristo

	Este martes 21 de marzo se cumplen 63 años del más doloroso hecho que
 registra nuestra historia. LA GRAN TRAGEDIA DE LA MASACRE DE PONCE con
 un desenlace de 19 personas inocentes vilmente asesinadas y cerca de 200
 heridos. Lamentablemente este terrible suceso es poco conocido por
 nuestro pueblo. La razón es sencilla: porque el gobierno colonial que
 controla el sistema educativo, deliberadamente se lo ha ocultado a
 nuestro pueblo. Los enemigos de nuestro pueblo le temen a la verdad.
 Porque Cristo nos lo enseñó "Vosotros conoceréis la verdad y la verdad
 os hará libres". Con esas divinas palabras en nuestra alma, hagamos un
 poco de historia.
 	Para el comienzo de la década de los años 30 nuestra patria sufría las
 terribles consecuencias de la invasión militar de los Estados Unidos
 ocurrida el 25 de julio de 1898. Cuatro corporaciones norteamericanas
 eran dueña de once centrales azucareras que controlaban gran parte de
 los mejores terrenos cultivables de nuestro país. Explotaban a nuestros
 obreros agrícolas con salarios de hambre, de 9 a 10 centavos la hora. En
 el aspecto cultural sufríamos la degradante campaña de americanización
 que llego al absurdo de imponer el ingles como idioma de la enseñanza.
 Políticamente bajo el dominio y la represión violenta de gobernantes
 yankis.
  ¿Qué fue lo que sucedió aquel fatídico 21 de marzo de 1937? ¿Por qué
 ocurrió y quienes fueron los responsables? ¿Por fin se hizo justicia?
 Querido lector de esto se trata este articulo. De forma breve tratare de
 contestar esas interrogantes.

 Antecedentes Históricos

 	En 1930, Pedro Albizu Campos es electo presidente del Partido
 Nacionalista de Puerto Rico, comprometido cabalmente con la
 independencia de nuestra Patria. De inmediato comienza la mas honesta y
 comprometida campaña de educación política que se hubiese conocido en
 nuestra historia. Denuncia con valor la explotación económica de las
  corporaciones norteamericanas. Protesta y combate los abusos de poder de
 los gobernantes yankis. Nuestro pueblo lo respeta, lo respalda y lo
 quiere. Pronto lo llamaran El Maestro. Washington responde con la
 política de mano dura, como se le llama ahora. Recordemos los hechos mas
 significativos de esa época (1933-1936).
 	1933 -Llega a Puerto Rico el coronel retirado del ejercito de los
 Estados Unidos Francis Riggs, con el nombramiento de jefe de la Policía
 de Puerto Rico. Enseguida militariza la policía (armas largas,
 carabinas, rifles, ametralladoras y gases lacrimógenos entre otro
 equipo). Mas tarde sabremos el porqué de esa actuación.
 1934- Estalla la huelga de la caña y los obreros llaman a Pedro Albizu
 Campos a dirigirla. Se logra un triunfo en la misma. Por primera vez se
 juntan las fuerzas del movimiento obrero con las del nacionalismo. El
 sistema colonial se siente amenazado. Blanton Winship general retirado
 del Ejercito de los Estados Unidos es impuesto como gobernador de
 nuestro país por el presidente Franklin D. Roosevelt. Pronto arreciara
 la más brutal campaña de represión política contra el Partido
 Nacionalista.
 1935-  24 de octubre. Ocurre la masacre de Río Piedras. La Policía de
 Puerto Rico bajo el mando del coronel norteamericano Francis Riggs
 asesina a cuatro jóvenes nacionalistas e hieren de gravedad a otro. Las
 muertes quedaron impunes. Manifestaciones de protesta contra el abuso
 policial suceden en todo Puerto Rico.
 1936-   La extranjera Corte Federal, tribunal del imperio, impone
 cadenas de 6 a 10 años de cárcel a Pedro Albizu Campos y otros siete
 dirigentes nacionalistas por el supuesto delito de conspiración para
 derrocar el gobierno de los E.U. en Puerto Rico. Qué ironía, el gobierno
 invasor, usurpador y violador de nuestros derechos nacionales condena a
 nuestros patriotas que luchaban por nuestra independencia. Se les
 olvidaba a los americanos que ellos pelearon su gloriosa Guerra de
 Independencia contra el Imperio Británico por seis años (1775-1781) para
 lograr su preciada libertad.

 Lo ocurrido en marzo de 1937

  En un momento doloroso el que vivía nuestra patria para marzo de 1937.
 Don Pedro Albizu Campos y Juan Antonio Corretjer junto al resto del liderato nacionalista presos en la Cárcel La Princesa esperando el
 resultado de la apelación del caso en la Corte del Primer Circuito de
Boston (eventualmente se confirmara la sentencia). En todo nuestro país
 se suceden las demostraciones de solidaridad con los patriotas
 encarcelados. La junta Nacionalista de Ponce planifica un acto
 patriótico con doble motivación: conmemorar la Abolición de la
 Esclavitud a la vez que protestar por el abusivo encarcelamiento de sus
 compañeros. Una semana antes del lamentable suceso, dos representantes
 de la Junta habían hecho una visita de cortesía al alcalde de Ponce,
 José Tormos Diego, obteniendo un permiso de este (que no era necesario
 ya era el ejercicio de un derecho) para celebrar la parada y mitin el
 domingo 21 de marzo de 1937. Sin embargo el día anterior a la actividad
 el capitán de la policía Felipe Blanco les envía una carta amenazante a
 los nacionalistas informándoles que la Policía no permitiría la
 actividad y "que seguía ordenes superiores". Aunque no lo especifican se
 sobreentiende que se refería al gobernador Blanton Winship o al jefe de
 la policía, coronel Enrique De Orbeta. Es pertinente señalar que la
carta no indicaba que el permiso hubiese sido revocado. Tampoco daba
razones validas que justificaran tal decisión. No hay duda de que era
una determinación arbitraria y violatoria de los derechos civiles. Así
 lo entendieron los nacionalistas que conocían sus derechos y que estaban
 dispuestos a defenderlos hasta las ultimas consecuencias.
Llegó el día de la actividad, Domingo de Ramos, 21 de marzo de 1937.
Amaneció Ponce como una ciudad ocupada militarmente por la policía.
Desde el día anterior mas de doscientos policías armados con pistolas,
 revólveres, rifles, carabinas, ametralladoras y bombas lacrimógenas
 habían invadido la ciudad. Investigaciones realizadas aseguran que el
 gobernador Blanton Winship se había mudado provisionalmente a una finca
 de Villalba (lugar ni muy cerca, ni muy lejos de Ponce) donde junto a la
 Policía había establecido en Centro de Mando.
  Horas antes de comenzar el acto (entre 1-2pm) el coronel de la policía
 Enrique De Roberta se entrevista con el alcalde  José Tormos Diego,
 sometiéndolo a fuertes presiones. Le dice que el gobernador no quiere
 que se efectué la marcha. Se inventa la gran mentira de que venían de
 Mayagüez 50 nacionalistas armados. Lamentablemente se quebró la voluntad
 del alcalde, ordenando la cancelación del permiso otorgado. De inmediato
  el coronel De Orbeta acompañando al alcalde Tormos Diego se dirigen al
local de la Junta Nacionalista para reunirse con los dirigentes Luis
Castro y Plinio Graciany. Se reúnen en un ambiente de tensión y
 manifiesta hostilidad contra los nacionalistas. El coronel De Orbeta les
 informa de la cancelación del acto. Para tratar de justificar la
decisión les mienten al decirles que los  curas se oponían a la actividad por ser Semana Santa. Durante mas de una hora los
 nacionalistas fueron sometidos a la más fuertes presiones en las que se
 recurría al engaño y a la amenaza. De nada valieron tan censurables
 medios. Los nacionalistas se mantuvieron firmes en la defensa de su
  derecho a llevar a cabo su acto pacifico. Aquellos hombres discípulos
 del Maestro eran seres valientes, de principios y siempre consecuentes
 con lo que predicaban.
Terminada la reunión y habiendo ultimado los detalles del Plan
Represivo a efectuarse, el coronel De Orbeta y el capitán Blanco se
ausentaron del lugar donde ocurrirían los hechos. De esa forma evadían
su responsabilidad y demostraban su cobardía. Dejaron al mando al
capitán Soldevila.
 Horas antes de los sucesos ya la policía tenia acorralada las calle
 Marina y Aurora, lugar donde comenzaría la marcha. Los policías estaban
 fuertemente armados con pistolas, rifles, carabinas, ametralladoras y
 gases lacrimógenos (no olvidemos la militarización de la policía de
 Puerto Rico, obra del coronel norteamericano Francis Riggs).
 Agraciadamente existen fotos que evidencian este hecho histórico tomadas
 por Carlos Torres Morales (Periódico El Imparcial) y José Conde
 (Periódico El Mundo). Por lo contrario ni uno solo de los nacionalistas
 portaba armas. Recordemos que era el 21 de marzo, Domingo de Ramos, día
 sagrado en nuestra tradición cristiana. Ni siquiera algo tan
 trascendente detuvo él a los asesinos. Llego la hora señala para
 comenzar la marcha: las 3:00 pm. La parada estaba organizada. Al frente
 los Cadetes de la Republica, luego el Cuerpo de Enfermeras y por ultimo
 la Banda Musical. Al compás de nuestro Himno Nacional La Borinqueña,
 Tomas López de Victoria comandante de los cadetes da la orden de
 marcha.  Momento angustioso. Frente a la inminente amenaza de muerte, en
 un acto de sublime heroísmo, los jóvenes deciden mantenerse firmes y
 validar con su ejemplo lo que le había enseñado su maestro Pedro Albizu
 Campos: "La Patria es Valor y Sacrificio". Se da el primer paso y de
 inmediato el capitán Soldevila se interpone esgrimiendo un bastón
 tratando de impedir la marcha. En ese preciso momento suena el primer
 disparo hecho al aire por el policía Armando Martínez. Al instante
 múltiples ráfagas de todas las armas desatan la más horrenda matanza que
 se registra en nuestra historia. Nacionalistas, transeúntes, hombres,
 mujeres y niños, todos indefensos caen mortalmente heridos. Lamentos,
 quejidos, gritos de dolor, angustia, desesperación. Algunos se arrastran
 buscando refugio y milagrosamente se salvan. Otros no tienen la misma
 suerte, pues al ser descubiertos son acribillados vilmente por los
 criminales policías. Aquella matanza infernal duro de 10 a 12 minutos
 que parecieron siglos para aquellos seres agonizantes. Resulta
 pertinente destacar que la policía en todo momento actuó en forma
 abusiva, cobarde, irresponsable, insensible, demostrando total desprecio
 por la vida de aquellos buenos puertorriqueños. Entre los héroes de
 aquella terrible matanza estaba el joven Bolívar Marques que herido de
 muerte, agonizando, arrastra su cuerpo hasta la pared de un edificio y
 mojando sus manos con su propia sangra escribe: ¡Viva la
 Republica!¡Abajo los asesinos! Era su ultimo testimonio de afirmación
 independentista y de acusación a los criminales que creían que con su
 muerte mataban el ideal de la independencia. Gravísimo error, por lo
 contrario esas muertes sirvieron de inspiración para continuar la lucha
 centenaria por la libertad de nuestra Patria. Fue trágico el desenlace
 de aquel terrible suceso: 19 personas muertas y más de 150 heridos,
 todos inocentes e indefensos. La dolorosa noticia conmovía la conciencia
de todos los puertorriqueños.
  El fiscal Rafael V. Pérez Marchand realizo una exhaustiva investigación
 que culmina con la radicación de acusaciones por asesinato contra cuatro
 policías. De inmediato el gobernador Blanton Winship somete a fuertes
 presiones al fiscal Pérez Marchand para que retire las acusaciones y
 presentara cargos contra los nacionalistas sobrevivientes. Increíble
 pero dolorosamente cierto. Ante el dilema de conservar su puesto
 cometiendo una injusticia o rechazar esa infame propuesta, decide
 renunciar salvando su honor y defendiendo la verdad y la justicia.
 Enseguida nombran al abogado Marcelino Romany como fiscal investigador
 que complace al gobernador Winchip haciendo una investigación de
 encargo. Le retiran los cargos a los policías y acusa a un grupo de
 nacionalistas. Regresa a San Juan y es premiado por su bochornosa tarea
 al ser nombrado juez de distrito. El Lic. Rodríguez Serra fiscal
 auxiliar de Ponce y un fiscal especial seguirán con la fabricación del
 caso y el abuso de poder. Se lleva a cabo el juicio y agraciadamente los
 nacionalistas defendidos por los abogados Ernesto Ramos Antonini y
 Víctor Gutiérrez son declarados inocentes. Sin embargo, las 19 muertes y
 los mas de 150 heridos quedaron impunes ya que los policías nunca fueron
 enjuiciados. Nuestro pueblo indignado reclama una investigación que
 lleve al conocimiento de la verdad y a la aplicación de la justicia. Se
 constituye el Comité Hays (comité cívico) presidido por Arthur Garfield
 Hays prestigioso jurista norteamericano y constituido por el presidente
 del Ateneo Puertorriqueño, el presidente del Colegio de Abogados, un ex
 presidente de la Asociación Medica, el presidente de la Asociación de
 Maestros y representantes de los periódicos El Imparcial, El Mundo y La
 Democracia. Terminada la extensa investigación este Comité llega a las
 siguientes conclusiones (entre otras).
 1. Que Blanton Winship gobernador de Puerto Rico era el principal
 responsable de todo lo ocurrido.
 2. Que todos los nacionalistas muertos y heridos al igual que loas
espectadores estaban desarmados.
 3. Que lo ocurrido allí fue una matanza de ciudadanos inocentes.
 4. Que la policía violentó los derechos civiles de los nacionalistas y
 de los observadores: particularmente el mas valioso de todos, el derecho a la vida.
 5. Que tenia razón el pueblo de Ponce cuando bautizo el lamentable
 suceso como "La masacre de Ponce".
  Lamentablemente este Comité Cívico no tenia facultad legal para llevar
  al gobernador y a los policías a un proceso judicial. Sin embargo, tenia
 la fuerza moral para denunciar los abusos y crímenes cometidos. Gracias
 a los testimonios de los sobrevivientes y ciudadanos  particulares,
 gracias a los fotógrafos, gracias a la valentía del Lic. Rafael Pérez
 Marchand y gracias a este Comité nuestro pueblo conoció la verdad del
lamentable suceso. También las futuras generaciones conocerán la verdad
 histórica.
 Recordemos con gratitud y amor aquellos héroes y mártires que ofrendaron
generosamente sus vidas por la defensa de nuestras libertades y el
 sagrado derecho a la independencia de nuestra Patria. Que su gran
 ejemplo de valor y sacrificio fortalezca nuestro compromiso con la lucha
 por la independencia de Puerto Rico. Recordemos a nuestro Maestro Pedro
 Albizu Campos: "La patria es valor y sacrificio".

 El autor es profesor de Historia de Puerto Rico.