Trece Monografías: San Sebastián
del Pepino / por Carlos López Dzur
Enlaces / Contenido

CAL

La formación de la etnia cultural pepiniana

Partidas Sediciosas de 1898: Campesinos Armados en Pepino (Parte 1)

Partidas Sediciosas de 1898: Campesinos Armados en Pepino (Parte 2)

Convocatoria al Estudio de la Historia Pepiniana

Los Tipos Folclóricos Pepinianos

Maestros de los decenios 1920-30

Poetas y Literatos de San Sebastián del Pepino

La poesía pepiniana y el folclor: Enfoque Heideggeriano

Del Unionismo al Anexionismo

Tijuana: Dolor de Parto / Libro de poemas de Carlos López Dzur

Libro de la Guerra / Presentación

La pintura y las bellas artes en San Sebastián del Pepino

Heideggerianas / Libro Completo / Tercera Parte

Heideggerianas / Libro Completo / Cuarta Parte

El Hombre Extendido / Poemario premiado en el Certamen Literario Chicano de la Universidad de California, Irvine

El Hombre Extendido

Antología del Erotismo

La literatura Pepiniana / Monografía / por Profesor Ramón Luis Cardé Serrano

Los Tipos folclóricos del Pepino

Comevacas y Tiznaos: Partidas Campesinas Armadas en San Sebastián del Pepino de 1898

Monografía #1

Convocatoria al Estudio de la Historia Pepiniana

La etnia cultural pepiniana

Indice de las Partidas Sediciosas

Indice / USA

Index / España

Cartas Recibidas

Carta a los pepinianos

Radiografía sicológica y existencial de la pepinianidad (I)

Radiografía sicológica y existencial de la pepinianidad (2)

Radiografía sicológica y existencial de la pepinianidad (3)

Radiografía sicológica y existencial de la pepinianidad (4)

Mantillita / Tipos Populares

Correo

Poetas / Escritores

Escritores y poetas de San Sebastián del Pepino

Adolfo Medina González

Lcdo. Agust1n Echeandía Font

Adolfo Cruz Ríos

Herminio Méndez Pérez

Francisco Alberty Orona

Dr. Salvador Arana Soto

Lcda. Nilita Vientós Gastón

Lcdo. Ramón Luis Colón Pratts / Estilete

Joaquín Torres Feliciano

Ramón M. Estrada Linares / Caminos

La literatura en San Sebastián / Aportación de Ramón Luis Cardé Serrano

Pintores de San Sebastián del Pepino

Entrevista a Carlos López Dzur / por Clotilde Dávila

AuthorDen

Obra personal

Elegía a mi madre

Nihilismo nocturno

Las nalgas de Maruxa

El filósofo machista

Elegía a mi madre

El guabá

Crucito el Feo

Homenaje a Hebe

Consejos kantianos para el flaco

Tijuana

Heideggerianas (1)

Heideggerianas (2)

Heideggerianas (3)

Heideggerianas (4)

Mantillita

Tantralia (1)

El hombre extendido

Las goteras

Heidegger (6)

Un niño se devora

La dicha ardua

La selva oscura

Genoma inverso

Nabi Kalu

Es más fiel mi perro

Uno es un zorro viejo

Baila, hombre tristep> La palabra amorosa

Gaitiana

Axona

Prisa

Amor inmundus

La piedra de unción

Los peludos

Tedium vitae

Consejos para la traición perfecta

Hijificación de la nada

El solitario que inventaba el ser

Milicias cristianas

El hombre extendido

A Juan Mari Bras

El pez ígneo

El obediente

Bitácora de la Utopía

Fisiología de la excitación

$365.00 a la mano / cuento

Evaristo y la Trevi

Heidegger (6)

Poemarios

Nueva Antología

Libro de la Guerra (2)

Libro de la Guerra (3)

Libro de la Guerra (4)

Libro de la Guerra (5)

El hombre extendido (1)

Nabi Kalu

Es más fiel mi perro

Uno es un zorro viejo

Baila, hombre tristep> La palabra amorosa

Gaitiana

Axona

Prisa

Amor inmundus

La piedra de unción

Los peludos

Tedium vitae

Consejos para la traición perfecta

Hijificación de la nada

El solitario que inventaba el ser

Otras críticas

Milicias cristianas

El hombre extendido

A Juan Mari Bras

El pez ígneo

El obediente

Bitácora de la Utopía

Fisiología de la excitación

Más cuentos

Mantillita

El reportero y la diva

Mi araña predilecta en el congal

El hombre que hablaba solo

El guabá

Crucito, el Feo

El filósofo machista

Memoria del ultraje de Floris

Lot y el esquizoide

Evaristo

Las goteras

Crucito el feo

$365 a la mano

C. López Dzur

Críticas a López Dzur

La Casa / por Luis Cariño Preciado

Interview

El hombre extendido / por David Páez

El hombre extendido / Libro premiado en el Certamen Literario Chicano / Universidad de California, Irvine

El poeta vendido

Fisiología de la excitación

Putamen

Dopamina

Tallo embriónico

Vayamos al Cingulum

La noche de la maya

Homenaje a Hebe

Mutuamente competitivo

Corinna Harney / Ilustración

A Tonina

Conductas incontrolables

Ansiedad anticipatoria

Homenaje a Pan

Homenaje a Hebe

Oir

La sustancia

Nihilismo nocturno

El amor existe

Gaitiana

A Angel Ganivet

Detalles de amor y deseo

Desocultamiento

Arnold Benedict, el traidor

Pascual Cervera

Reverendo William Drake

El trabajo El látigo del tiempo

Antología del Erotismo

Otros uentos

Mantillita

El reportero y la diva

Mi araña predilecta en el congal

El hombre que hablaba solo

El guabá

Crucito, el Feo

Las goteras

Consejos kantianos para el flaco

$365 a la mano

El filósofo machista

Memoria del ultraje de Floris

Lot y el esquizoide

Direcciones

Escríbeme

AuthorDen

Biografía

Del Unionismo al Anexionismo

Unionismo y Anexionismo

Indice / Obra Literaria de Carlos López Dzur

Heideggerianas (1) / Libro completo de Carlos López Dzur

Tercera parte

Los peces

Carlos López Dzur

CAL

Marco Antonio y Cleopatra

Sobre Jaime Sabines

Los parásitos

La sustancia

RELIM

Semele

De Heideggerianas

La ira

31 de marzo de 1282

Bendición de la zorreada

Zorro viejo

Pertenencia

La tea encendida

La gente que me gusta

Desove ontológico

El parto de la sustancia

Utiles a la mano

Eurídice

Temporalidad

Realidades momentáneas

No lo dejaron ser

Geschreibe

Los días de angustia

Los fanáticos

Los entorpecedores

Náusea

La violencia

En la sombra

En aguas profundas

A gatas

Don Nadie y su modorra

Soñar despierto

La palabra malvestida

Los mentirosos (1)

Originariedad

El lenguaje como hembra

El qué del aquí

La pubertad de la palabra

Para salvar el canto

Los lockeanos

La palabra amorosa

Contrato social

Serse por anticipado

El fondo oscuro del vacío

La canción angustiada

Schickung / Destinación

Novelería

Percepción óntica

Aquelarre

El gorgojo vibrátil

El acaecer

Estética práctica

El arte

El poeta que nadie quería

Romance de Mara

Heidegger y la historia

Madre Ibris

Arbol nutricio

La existencia es libertad

El preguntante

Existenzialität

Un-Zunhause / No-en-su-casa

Un-Zunhause / Frag. 9

Verfallen / El Decaer

Ladrón de mis secretos

El canto invocativo

El mercader

Primacía

Esfuerzo

Láctame

Endopatía

Meditar el ser

¿Qué es el ser?

El ser

La familiaridad

Nosotros, los impuros

Eigentlichkeith

Cuesta mucho dolor

La caída

Lupercales

Los salvajes

La posibilidad del amor

La gente que me gusta

Intemerata

Besorge

Para más puro darse

Heideggerianas (1)

Los días

Obra poética Voy a crear al hombre

A los POWs

Los condecorados

La caída

Las hienas

Los taimados

Diga yo

La guerra

Terrorismo (2)

Los obedientes

Los lobos

El regreso del héroe

Los días

Frags. del 17 al 21

Padre Nuestro

Texto #49

Un cazador silencioso

Solicitud

Los violentos de la Tierra

# 85 / de (EHE)

Terrorismo (1)

# 2 / El ser es asesino (EHE)

# 5 / El asesino reventó su antojo (EHE)

Que en Hombre Extendido

Antologías

No te llamo, Carlos

3 Poemas en Blinda

Doxología

El amor existe

El hombre extendido

El hombre extendido (2)

El hombre extendido (3)

El hombre extendido (4)

El hombre extendido (5)

El hombre extendido (6)

Indice / El Ladrón

San Sebastián del Pepino: Convocatoria al estudio de su historia

Monografía 1

Escríbeme a:

Carlos López Dzur

Biografía / Carlos López Dzur

Cartas Recibidas

Carta a los pepinianos

Unionismo y Anexionismo

Bibliografía Pepiniana

Archivos / Documentos

«Carta del Gobernador Ramírez de Estenoz», 16 de agosto de 1757, en: A.G.I., Sección Santo Domingo, legajo 2282, fol. 5.

«Carta de Muesas a J. Arriaga», 29 de diciembre de 1769, en: A.G.I., Secc. Santo Domingo, legajo 2300.

«Carta a S. M. de Francisco Danio», 1 de octubre de 1710, A.G.I., Sección de Santo Domingo, legajo 2295, núms. 6, 17 y 38; legajo 538, núm. 26, folio. 4; legajos 162 y 559, ramo 4.

«Testimonio de la causa fulminada por el Provisor y Vicario General del Obispado contra el Padre Don Manuel de Mirabal. Año 1711», en: A.G.I., Secc. Santo Domingo, legajo 2295.

«Real Cédula al Gobierno de Puerto Rico para que informe sobre la Iglesia de San Sebastián del Pepino», 14 de octubre de 1778, en: A.G.I., Secc. Santo Domingo, legajo 2380.

«Carta del Consejo de Indias solicitando informes sobre la petición de José Feliciano González», 16 de noviembre de 1776, A.G.I., Secc. Santo Domingo, legajo 2283.

«Acta del 1 de diciembre de 1813», «Actas del 1 de julio y 2 de agosto de 1813», en: A.G.H.P.R., San Sebastián, Caja 580, Entrada 302, * fsn.

«Acta del 27 de septiembre de 1819», en: A.G.H.P.R., San Sebastián, Caja 580, Entrada 302.

«Protección a los venezolanos con motivos de la guerra a muerte de Bolívar», 5 de noviembre de 1823, en: Boletín Histórico de Puerto Rico, citado por Coll y Toste.

«Actas del 20 de febrero y 2 y 14 de abril de 1821», en: A.G.H.P.R., San Sebastián, leg. 1314, * fsn.

«Carta de José de la Xara», 23 de junio de 1824, y «Nota del 6 de julio de 1824», en: A.G.H.P.R. San Sebastián, Caja 580, E. 302.

«Petición de D. Manuel Prat-Ayats y Los Vélez sobre deslindes y marcas ejidales en Añasco y Las Furnias», 3 de mayo de 1823; «Nota de José de la Xara sobre pedido de Francisco Vélez de (Los) Mirabales», 24 de febrero de 1824, en: A.G.H.P.R., San Sebastián, Caja 580, legs. 1360 y 1367.

«Acta del 27 de julio de 1825», en: A.G.H.P.R., San Sebastián, Caja 570, leg. 1390.

«Acta del 22 de marzo de 1827», en: A.G.H.P.R., San Sebastián, Caja 579., leg. 1314.

«Despacho de Juan Prim y Prats a D. Josefa Vélez», 5 de marzo de 1847, fsn., en: A.C.A., «Colección de la Universidad Autónoma de Barcelona». Documentos Americanos. 1846-1870. Barcelona.

«Instrucciones de D. Josefa Vélez al Sacerdote Benito Tristany con motivo a su bando carlista», (ilegible) octubre 1835, fsn., en: A.C.A., Colección de Mosén Benet. Correspondencia del Diputado José de Sotomayor y Mayol. Exilados Parisinos. 1821-1838.

«Que no seáis piedra de tropiezo: D. Josefa Vélez», 1848. Legajos de la Colección Juan Prim y Prats), Palacio de la Diputación Provisional de Barcelona, en: A.C.A., loc. cit.

«Carta del G. Eulogio Despujols y Dusay a D. Josefa Vélez», 9 de julio de 1863, en: A.C.A., loc. cit.

«Nota de Tomás Rodríguez al Negociado Político Regional», 30 de junio de 1851, en: A.G.H.P.R., San Sebastián, y «Nombramiento de Evaristo Vélez Vélez por el Gobernador Fernando de Norzagaray como Sargento Mayor de las Milicias Urbanas del Pepino», 9 de diciembre de 1852, loc. cit.

«Acta del 9 de diciembre de 1852», en: A.G.H.P.R., San Sebastián, Caja 581, Entrada 302, fsn.

«Nota del 31 de enero de 1855 a Marcelino Luciano», en: A.G.H.P.R., San Sebastián, loc. cit.

«Acta del 17 de marzo», 1856, en: A.G.H.P.R., San Sebastián, Caja 581, Entrada 302, fsn.

«Acta del 18 de octubre de 1836», en: A.G.H.P.R., San Sebastián, loc. cit.

«Cédula Testamentaria del 24 de diciembre de 1854», en: A.G.H.P.R., Protocolos Notariales (Aguadilla), 1827-1855, Caja 1337.

«Padrón de Terrenos de 1860» y Obras Públicas / Propiedad Pública (1824-1905), en: A.G.H.P.R., San Sebastián, Caja 217. El documento se incluye como apéndice en una tesina de M. L. Serrano Méndez fichada más adelante.

«Cédula Testamentaria de Félix Font y Rosa Medina», 24 de diciembre de 1854, en: A.G.H.P.R., Fondos de Protocolos Notoriales, Aguadilla, Año 1827-55, Caja 1337.

«Carta del Párroco Hilarión Antonio Gallardo», 5 de octubre de 1868, en: Archivos Parroquiales (San Sebastián), Libro de Copias de Oficios.

«Acta del 19 de agosto de 1873», en: A.G.H.P.R., San Sebastián. Es citada por el Boceto de Andrés Méndez Liciaga (p. 118).

Protocolos Notariales, Año 1875, Caja 1246, doc. #254.139.

Protocolos Notariales, 3 de mayo de 1899, en: A.G.H.P.R., Aguadilla, Caja 1302.

«Carta del Comandante John R. Brooke», 26 de octubre de 1898, en: A.N.W., BIA, No. 898-3, San Sebastián, legajos 28105 y 28109.

Cf. Papers Relating to the Foreing Relations of the United States, 1895 (Washington, Government Printing Office, 1896), 1,558.

«Puerto Rico Planning Board, Economic Division», 1940-50; «Economic Development of Puerto Rico», 1951-60, ps. 1-8.

Informe Anual de la Secretaría Auxiliar de Salud Mental, 1980-81, Departamento de Salud. San Juan.

Abreviaturas

A. G. I. — Archivo General de Indias, cuya sede es la Casa Lonja de Sevilla (España).
L.D.S. — Last Days Saints 's Archives —Microfilms A.G.H.P.R. — Archivo General Histórico de Puerto Rico
(con sede en San Juan de Puerto Rico).
A.R.A.P.R. —Archivo de la Real Audiencia de Puerto Rico, donde se contiene el Archivo General de Protocolos (de 1790 al presente, de las Escribidurías de Guerra y Marina), sede en San Juan de Puerto Rico.
A.N.W.— Archivo Nacional de Washington, D.C.,Division of Insular Affairs. Biblioteca del Congreso. Washington, D.C.
A.C.A. —Archivo de la Corona de Aragón, Provincia de Barcelona, Cataluña.
R.I.C.P.R. —Revista del Instituto de Cultura Puertorriqueña (ICP) (San Juan de Puerto Rico)
G.P.R. —Gaceta de Puerto Rico (1856-1898), San Juan.
U.P.R. — Universidad de Puerto Rico (Río Piedras; sus diferentes colecciones o libros de la Editorial Universitaria).
B.C.I.A.C. —Biblioteca del Centro Iberoamericano de Cooperación (Madrid). España.

f.s.n. — folio sin numerar

Fuentes Orales

Entrevista con Don Andrés Jaunarena, realizada el 13 de octubre de 1978. Este fue hijo de Pedro J. Jaunarena y Azcue (1859-1940), víctima de las Partidas Sediciosas de 1898. Ofreció datos interesantes sobre la vida de las familias Laurnaga Orfila y Orfila Mercadal y el ataque sufrido por Pedro José a manos de una partida dirigida por Flores Cachaco.

Jaunarena informaría, por ejemplo, el carácter mayorista del comercio de los empresarios Orfila Laurnaga y Mercadal, así como sus nexos con el comercio de Aguada; en la misma situación de privilegio situó a las familias de Joaquín Vidal, Sagardía Torréns, los propietarios Cebollero, Prat y Monagas, todas con vínculos familiares y comerciales en Añasco.

Entrevista con Delfín Bernal Serrano, realizada 5 de septiembre de 1978. Don Delfín nació el 25 de diciembre de 1896, en San Sebastián del Pepino y murió muy ancianito. Este fue hijo de Victorino Bernal Toledo (1838-1918), otra de las víctimas de las Partidas Sediciosas en Pepino. Don Delfín estuvo casado con Pilar Elisa Cabrero Fernández, una de las hijas del almacenista y banquero Andrés Agustín Cabrero Echeandía (n. 1836) y María Dolores Josefa Fernández González, fallecida en 1964.

Este relator narraría, durante mi entrevista, sobre el ataque de los tiznaos a la casa de su padre, el sacrificio de la yunta La Maravilla y otras memorias sobre el años anteriores a 1898. Don Delfín contó que, en Hatillo, donde también hubo actividad sediciosa y antiespañola, sus padres temieron por sus parientes, como ellos, procedentes de Islas Canarias, a saber, don José Bernal Delgado García y Antonia Toledo González. Mencionó atropellos contra las familias Pavía Conca, Hernández, Vilella y Font.

Entrevista con Antonio González Rodríguez, realizada el 16 de julio de 1978. Don Antonio nació en 1892 en el barrio Pozas. Contaría, en la entrevista realizada, sobre (los) «recuerdos de mi madre sobre la época de los Compontes, los corsetes y bibilones». Ella (Ana Rodríguez) fue cocinera del hacendado Joaquín Vidal, natural de Mallorca, España, y quien tuvo un extenso fundo agrícola en el barrio Perchas. Este trajo a El Pepino el primer molino hidráulico de melao de azúcar. Alegó que un amigo de la familia Vidal, el lareño Arturo Vilella, «pidió ayuda a los yanquis cuando las partidas sediciosas atacaron la hacienda de Vidal, secuestrándolo con el fin de matarlo. Vilella brincaba anchos zanjones alambrados para conducir a los yankis hasta la hacienda de Perchas(# 2)».

El entrevistado aludía, con emoción, a cómo su madre salvó su vida internándose en un bosque, a las orillas del río Culebrinas. Ella identificó, como miembros de la partida en retirada, «a gente del mismo barrio que ella conocía».

Entrevistas con el Dr. Gualberto Rabell Fernández, realizadas en 17 y 21 de abril de 1974. El distinguido pepiniano, residente en la capital, San Juan, proveyó a mi persona copia de sus escritos sobre historia pepiniana, en especial, sobre los períodos alcaldicios, a principios de siglo, del farmacólogo Narciso Rabell Cabrero (1904-1910), así como fotos del álbum familiar. El ex-Alcalde Rabell (1873-1928), sucesor del primer Alcalde bajo fue el dominio estadounidense en Pepino (José González Hernández,(1898-1904), fue el responsable de la introducción del alumbrado eléctrico en Pepino, la radio y telefonía alámbrica y la promoción del cultivo masivo de la caña azúcar. En entrevistas con Gualberto Rabell, éste comentó los nexos matrimoniales de sus ancestros con la familia Rodríguez Cabrero y los Echeandía. Por ejemplo, en 1887, Manuel Rodríguez Cabrero, último Alcalde español bajo el precario régimen autonómico, se casó con su prima Violante Rabell Cabrero (n. 1870).

Entrevistas con Pedro Tomás Labayen Jaunarena, realizada 1 y 5 de octubre de 1978. Este fue hijo de Pedro J. Labayen, gerente de la Casa Laurnaga (fundada en 1853), propiedad de Miguel T. Laurnaga Sagardía y sus socios comanditarios, Juan B. Laurnaga Orfila, su primo, y Pedro J. Labayen. Estas familias sufrieron quemas y robos en sus popiedades durante el fin de siglo. El entrevistado Pedro Tomás, quien contrajo nupcias con doña Consuelo Echeandía Rabell, precisó datos y anécdotas familiares y de otras gentes recogidos de fuentes diversas, para mi monografía sobre los principios de siglo y las familias españolas que quedaron en el pueblo.

Don P. Tomás Labayen Jaunarena (nacido el 4 de septiembre de 1916) me prestó su colección encuadernada del periódico El Regional. Hombre de mérito y talento, con profundo amor por Pepino, don Tomás fue muy cooperador y útil a mi trabajo investigativo.

El obtuvo el rango de Sargento de Estado Mayor en las Fuerzas Armadas Norteamericanas. Aficionado a la pintura, expuso desde 1974, fecha de la primera Exposición de Pinturas de Artistas Pepinianos, sus trabajos pictóricos, de estilo realista, constituídos por paisajes y sitios de su pueblo, Puerto Rico y España. Entre ellos, destacan sus cuadros Calle Hostos 1916 y Lago Guajataca, acrílicos pintados en 1975 y 1976, y Molino de Viento (1952). El artista pepiniano presidió el Comité Pro Busto a Angel Mislán, por cuya iniciativa se erigió el monumento al gran compositor y músico, develándose en ceremonia pública el 12 de octubre de 1976 en la Plaza de Recreo Baldorioty de Castro. También presidió el Comité Pro Escudo y Bandera y el Comité Pro Himno para el pueblo de San Sebastián.

Contó que, en 1963, la compañía Laurnaga-Jaunarena creó un molino de café y produjo una prestigiosa marca, de venta nacional, el Café Donostia.

Entrevistas con Raúl Gayá Benejam, realizadas 10 y 15 de julio de 1978. El resultado fue una monografía que el Ingeniero Gayá Benejam recogió en su librito Raúl Gayá Benejam: Esta es mi vida (San Juan, 1979).

Entrevistas con Doña María L. Rodríguez Rabell Vda. de Negrón, Doña Bisa. Las entrevistas con ella fueron muchas y contínuas. En muchas ocasiones, trabajé para mi investigación en su biblioteca privada. Su padre fue Manuel Rodríguez Cabrero (1862-1942), último Alcalde español del período autonomista (1897-99). Doña Bisa me ayudó a reconstruir oralmente, con su conocimiento y memoria, la fundación local del Partido Autonomista, tarea en que intervino su padre Manuel, el hermano de éste Pablo Emilio, su primo Manuel Severiano Cabrero Echeandía, el joven marieño Francisco Roig Cardoza (1870-1935), Pablo Avilés Márquez y otros.

Indicó que Baldorioty visitaba con frecuencia a su padre y tíos, porque fue uno de los fundadores del Partido Autonomista, razón por la que sufrió prisión en noviembre de 1887. Durante 1846 a 1853, Baldorioty residió en Europa por razones de estudios y en París, donde fue a una Escuela de Artes y Oficios.

Fueron útiles mis largas charlas con ella en su hogar, donde puso a mi disposición su conocimiento, su biblioteca personal y me refirió anécdotas relativas a su parentezco con las familias Cabrero, e.g., Andrés M. Cabrero Escobedo (1796-1870), Juan Bautista Cabrero Echeandía (1829-1856), quien tuvo dos hijas naturales, antes de casarse con Higinia Isabel Conejero, Emilio I. Cabrero Echeandía (1849-1905), también con fruto extramarital con María Monserrate Franquiz, vecina de Guajataca, Pablo Emilio y Luis Rodríguez Cabrero. Dió informes sobre la vida personal del Lcdo. Victor P. Martínez González, quien después de enviudar de María de los Ríos Avila, se casó en febrero de 1917 con María del Pilar Cabrero Echeandía. Explicitó anécdotas y datos familiares sobre Juan B. García Méndez (n. el 6 de julio de 1896 y muerto en mayo de 1981), hijo de Juan B. García Figueroa y Carmen Méndez Elías. García Méndez se casó con una hermana de Doña Bisa, i.e. María del Carmen Rodríguez Rabell.

Informó sobre su esposo, ex-Juez y constitucionalista Eduardo Negrón Benítez, así como sobre su propia vinculación a la política. En 1960, ella fue asambleísta municipal por el PPD, durante la administración alcaldicia (1956-1969) de Rafael Méndez Cabrero y trabajó, posterior y estrechamente con Luis A. Ferré Aguayo y J. B. García Méndez, por el ideal de hacer de Puerto Rico el Estado # 51 de la Unión Americana. Doña Bisa murió en 1978.

Entrevista con Manuel González Cubero, octogenario, a la fecha de varias entrevistas. Vivió, como testigo, la invasión norteamericana; anduvo en la partida del pavo con su padre y recordaba el campamento de El Tendal y la toma del Hotel Juliá por los oficiales del ejército estadounidense. Las entrevistas fueron realizadas en Pueblo Nuevo, del 19 al 23 de octubre de 1977. Confirmó que, en días de la invasión, el señor Blanco Ortiz Vélez del Río, vecino de Cidral, entonces, surtía a los oficiales en el Hotel Juliá con frutos de su finca.

Entrevistas con Doña Dolores Prat Prat, viuda de Alicea, 10 al 18 de diciembre de 1972. Ella fue la única hija de Eulalia Prat Vélez y Cadafalch (1830-1890), cuyo padre y tíos fueron prósperos hacendados en Mirabales, Cidral y Las Marías. Esta familia se fue a la ruina, desde 1865, cuando sus padres se mudaron a Cuba y, tras la muerte de Edelmiro Prat, por suicidio. Las tierras de la familia se vendieron a los hacendados Alers, Elizaldi, Arocena, Echeandía, Arce y otros. La entrevistada Doña Lola murió a la edad de 108 años en Mirabales y había nacido el 5 de mayo de 1869.

Las conversaciones con Doña Dolores fueron motivo que me interesaron por la historia de San Sebastián y, sobre todo, en las Partidas Sediciosas. Conté con la colaboración de su hija, Laura Alicea Prat, sin cuya paciencia no habría sido posible hacer tanto acopio de clarificaciones de datos.

Entrevista con Lcdo. Pedro A. Echeandía Font, realizada 16 de octubre de 1977. Murió el 12 de mayo de 1979. Ofreció los datos relativos a la «contrapartida» de Agustín María Quintero Font Feliú (1868-1901) y sobre la vida de Chilín Echeandía (quien se suicidó en Nueva York, según la familia), después de los incidentes de las llamadas Turbas Republicanas en los años '30 y 40s. Explicó datos sobre su labor como asambleísta municipal, afiliado al Partido Estadista Republicano, en la administración de Juan E. Cortés, así como sobre las labores legislativas de su hermano Getulio (fallecido en diciembre de 1955) y su primo Agustín E. Font Echeandía, también anexionista.

Pedro Antonio (y sus hermanos Getulio, Marciana, Sarah, Francisco, María Teresa, fueron hijos de Cecilio Echeandía Vélez y María Roaalía Marciana Font Vda. de Echeandía. Doña María murió en marzo de 1954 y fue enterrada en el Cementerio Viejo de San Sebastián. Pedro Antonio se graduó como Químico Farmacéutico en la Universidad de Puerto Rico en 1923. Se casó con la profesora Méndez y tuvo una niña de ese matrimonio (Tiny, n. 1959).

Sobre Chilín Echeandía, hay varios artículos: uno publicado en el diario «u>El Mundo (31 de diciembre de 1948); otro que ofrece pormenores del suicidio, publicado en The New York Times (30 de diciembre de 1948).

Entrevista con Doña Emilia Arbona de Oronoz, viuda del ex-Alcalde J. N. «Cucán» Oronoz. Entrevista realizada en julio de 1974. Doña Emilia, nacida en Maricao, residió en El Pepino desde 1934. Ella estudió dibujo y pintura en España durante 8 años en el Real Colegio de la Pureza en Madrid. Su afición a la pintura consistió esencialmente en copiar al óleo los cuadros y tapices de temas religiosos de otros artistas. Su cuadro predilecto fue La Visión de la Vírgen, que representa a la Vírgen presintiendo la Pasión, con el niño Jesús en brazos. En sus conversaciones, ofreció datos sobre la vida y obra del difunto Cucán Oronoz, su hermano Rigoberto Oronoz Font, quien también fue miembro del Partido Estadista Republicano y asambleísta Municipal en 1960, durante el alcaldazgo de Rafael («Fey») Méndez Cabrero, y otros de tal cepa. Doña Emilia me relataría sobre las iniciativas y aspiraciones de su esposo, durante su gestión alcaldicia, que quedaron truncas: e.g., el establecimiento de un Asilo de Ancianos y escribir una monografía sobre los orígenes del pueblo; comentó el involucramiento de Cucán Oronoz con la organización del Festival Casals, Inc., entidad que le concedió un reconocimiento. Por su labor en el cuatrenio de 1937 a 1941, el Club de Leones, entonces presidido por el Dr. Pedro M. Coll, rindió a Oronoz Font otro homenaje en octubre de 1970. La Asamblea Municipal lo hizo dos décadas antes (1957).

El ex-Alcalde Oronoz sirvió como miembro sin compensación del Servicio Selectivo Federal. Presidió la Cruz Roja Americana en 1935 y 1939, el Casino del Pepino en 1941, el Club de Leones (1954), el comité local de la Liga Puertorriqueña Contra el Cáncer (1960-63) y fue Comisionado de Planificación Municipal de 1954 a 1963. Joaquín N. Oronoz fue un autodidacto, con muchas inquietudes culturales». Hizo estudios en Administración Comercial en la Academia San Agustín de Río Piedras (1924-1926); después, a los 17 años, regresó como administrador de Oronoz y Cía.. En 1956, obtuvo un Certificado del Instituto de Gerencia Administrativa del CAAM (Recinto Universitario de Mayagüez).

Entrevista con Pablo Arvelo Latorre, hijo del hacendado Juan Francisco Arvelo, del barrio Pozas, quien refugiaba a los que huyeron de las tropas invasoras y las Partidas Sediciosas en 1898. En su casa, se refugiaron las familias Méndez Cabrero y Méndez Liciaga. Nació el 26 de junio de 1883 y la entrevista fue realizada el 20 de octubre de 1977. El rememoró anécdotas referidas por su padre Juan Francisco Arvelo relacionadas al matrimonio de Abraham Vélez del Río (1826-1877) con Alejandrina Alers, madre de Aurelia M. de los Remedios Vélez (1871-1905). Explicó los orígenes genealógicos de la familia de Higinio Arvelo, ex-administrador de «Los Velez», en términos de inmigrantes venezolanos de Bariñas en 1820; razón del por qué Margot Ortíz González, criada en la familia Ortíz-Alicea y Prat, fue a trabajar como empleada doméstica a Venezuela durante 1940.

Margot Ortiz González terminó en concubinato con Gumersindo «Juancho» Arvelo, descendiente local de tal familia y, por motivos religiosos, María L. Rodríguez Rabell vda. de Negrón intercedió para que ambos contrayeran nupcias, después de años de unión libre. Ya casada, Doña Margot vivió muy pobremente en Pueblo Nuevo. De su crianza con los Alicea y Arvelo, entre las llamadas familias respetables, el previo amasiato de la pareja les separó.

Arvelo Latorre refirió que su bisabuelo «el Viejo Arvelo» y su padre, Juan Francisco, rivalizaron con los Alers cuando Alejandro Alers fue el principal terrateniente del Pepino, por causa de las malandanzas de sus hijos Juan Bautista y Silvio Alers. Esta familia llegó, originariamente, a Pepino por la vía de Santo Domingo (Guarico, República Dominicana). Fueron padre de ellos Juan Bautista Alers Bracetti, casado con su prima Ana Amelia Alers Larronguín. También, procedentes de Santo Domingo, antes de 1800, y se establecieron en Aguada, Eugenio y María Alejandrina Alers. Otro de ellos, Juan Francisco Alers, se estableció en Añasco. (L.D.S. Microfilm #1389445).

El entrevistado tuvo vagas nociones del origen dominicano de éstos; pero sí recordaría los duelos en La Dársena (Mirabales) y el motivo de los mismos. Advirtió que, en tiempos de sus abuelos y bisabuelos, los agricultores más ricos fueron Venancio Esteves, Felipe Arana, la familia Vendrell y Manuel Prat, «hasta que los Cabrero y Echeandía, la gente de las Bariñas, vencieron con la apuesta de quedarse con todo». Según contó, «los catalanes y mallorquines por ser muy abusadores con peones y negros, se ganaron la mala voluntad de mucha gente decente y también de otros agricultores ricos; nadie quería trabajarles la tierra ni darles crédito y, poquito a poco, la peonada se iba para trabajar con los Echeandía y Cabrero, antes que con Alers, Prat y Arana... Quien vino a pagarlo fue doña Lala, la última dueña de la hacienda Los Velez. (A ella) quemaron antes que a ninguno otro, cuando la revuelta de Lares y, entonces, se hizo una apuesta para perjudicar a los catalanes y mallorquines. Le dijeron a Vidal, Arana y Vendrell: ¡se van a tener que ir! Igual que Manuel Prat, pero él no se fue y Casildo (Vélez del Río), ése sí».

El entrevistado, quien proveyó algunas de las coplas sobre la familia Prat que utilizamos en este libro, coincidió con González Rodríguez en explicar que, después del Grito de Lares, en Pepino hubo una «conspiración silenciosa», alrededor de la cual se hacían apuestas, «para sacar de los campos a los esclavistas y maltratadores de sus peones; el deseo era que se quedaran los mejores hacendados, los que ya eran criollos y liberales», e.g.,los Echeandía y Cabrero.

Las familias Arvelo, Prat y Latorre tendían a casarse entre primos, según Pablo Arvelo, «para proteger los bienes y su limpieza de sangre, práctica que adquirieron de los catalanes originales de Mirabales». Al comenzar el régimen norteamericano, se hicieron anexionistas, adviniendo como asambleístas municipales (e.g., Pablo Latorre, en 1932; Anacleto Arvelo, en 1950; Antonio Latorre Arvelo, en 1960, etc.)

Entrevista con Miguel A. Montalvo, 8 de junio de 1979. El entrevistado, ex-policía, es nieto de Fermín Montalvo Valentín, uno de los dirigentes de las partidas sediciosas, en el barrio Pozas, y quien había sido hostigado durante los Compontes. El fue útil por la reseña ofrecida sobre los amigos «guerrilleros» de su abuelo Montalvo Valentín y por dar anécdotas sobre lo que hablaban al rememorarlas. Y cuenta sobre los incidentes del 22 de octubre de 1944 cuando en la Unidad II de Juncal y en el barrio Culebrinas ocurrieronn los tiroteos (por motivos políticos) en que murieron Efraín Sosa, Nicolás Quintana, Martín Ramírez Santiago, Eduviges Font y Miguel «Polilla». El proveyó las coplas sobre este hecho de sangre que fueron escritas en 1944, cuando aún era Alcalde el socialista Juan Evangelista Cortés.

Entrevista con Manuel Rodríguez Nuñez, realizada el 4 de junio de 1976. Este nacionalista fue arrestado, como secuela de la Revuelta del 30 de Octubre de 1950 y el encarcelamiento masivo de independentistas en el país. Fue uno de los fundadores del proscrito Partido Nacionalista Puertorriqueño en San Sebastián y dió detalles sobre las actividades del movimiento en Pepino y sus integrantes. Rodríguez Nuñez fue arrestado el 4 de noviembre de 1950 y esposado de pies y manos, por los policías Enrique Quiñones y el Sgto. Raúl Méndez en la Calle Rabo del Buey (hoy Calle Nueva) del sector Pueblo, imputándosele 21 acusaciones, la mayoría de las cuales no se sostuvieron coherentemente ante el jurado y la Fiscalía. Aún así fue condenado a 3 años y medio de prisión, de los cuales cumplió 8 meses en calabozo.

Contaría que el Lcdo. Baltazar Quiñones Elías, miembro del Partido Independentista Puertorriqueño (PIP), hizo su defensa e impugnó la orden del Juez de Aguada que ordenó los arrestos en Pepino, negó el derecho a fianza y dictó las condenas arbitrarias. Muchos militantes del PIP fueron acusados de nacionalistas y «terroristas» por las comitivas de guardias y testigos de acusación, tales como, Purificación Juarbe, Agustín Pérez («Pitirre»), Eladio Torres («Layo, el Ñoco»), Hiram Torres, Luis Martínez, el maestro de música Feijoó y Santito Rosa. Los acusadores eran enviados por Bautista «Tite» Pagán y líderes del Partido Popular Democrático, como Alfredo Colón y Bernardo Méndez Jiménez.

Bibliografía / Libros

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En este trabajo suyo, en 1788, se censó el vecindario de Pepino en 190 familias, con 1,053 vecinos. El sector urbano constaba de 17 casas alrededor de la Iglesia, según Abbad.

«Cogen en abundancia cuantos frutos cultivan y venden con prontitud en el puerto de Aguadilla, aunque los habitantes de estos pueblos, aprovechándose de los bosques, cuidan más de criar cerdos y vacas en los hatos y estancias que de cultivar las tierras».

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Posiblemente, los informes que Dominga Prat (1826-1867) dió a su hija Rita Eulalia y al esposo de ella (Arsenio), co-autores del libro, motivó la inclusión de la tía Josefa Vélez y Llera, única de las mujeres antologadas no nacida en Barcelona, sino en Ultramar, i.e., (Mirabales) San Sebastián de Puerto Rico.

Aunque escasamente veinticinco páginas del libro se dedican a ella (sumando las acotaciones de Bastide y el citado «Diario»), la pretensión historiográfica de Bastide y su interés personal en hallar la evidencia de sus méritos para biografiar su vida lo trajo en viaje a Puerto Rico con su esposa, donde recaudaría informes, conocería otros parientes suyos y obtendría el remante de diario o anotaciones de la aludida.

Al parecer, el viaje se celebró en noviembre de 1903. Para tal fecha, Nicasia Prat Hermida, hija de Edelmiro Prat, había regresado de México, con su esposo médico, Salvador Alicea, y hubo un encuentro en San Juan entre Rita E. Prat de Bastide con tal prima de Mirabales que ya no recordaba, por sus edades al partir, y cuyo esposo fue el Dr. Salvador Alicea. Por las acotaciones en el libro, se infiere la visita hecha a Los Velez (en Mirabales) y el obsequio que Dolores Prat de Alicea («Mamá Lola»), hizo del diario y otros documentos de familia, incluyendo los diseños y notas sobre barcos, inventos y electricidad, que motivaron a Manuel Prat Ayats (1800-1866) y quien copia de periódicos o revistas toda alusión a los temas de su interés.

El libro hace mención en el capítulo dedicado a Josefa Vélez sobre la vida cortesana de Lcdo. Víctor Primo Martínez González, nacido el 9 de junio de 1873, hijo de Victor Martínez Martínez y Secundina González Gómez, nativos de Pepino (San Sebastián) durante su vida madrileña con María L. de los Ríos Avila.

Sobre la protección de Josefa Vélez por Juan Vicente de Güemes Pacheco de Padilla y Horcasitas (1740-99) y sus parientes, la rehabilitación del segundo Conde de Revillagigedo y virrey de México (1789-94), vid. cf., El juicio de Residencia del Conde de Revillagigedo (México, 1933) y Manuel García Purón, México y sus Gobernantes (Librería de Manuel Porrúa, México, D. F., 1969), ps. 120-21 y 136-37. A Juan V. de Güemes Pacheco se le considera como uno de los más distinguidos funcionarios de la época colonial. Su rectitud despertó los odios de los regidores, que lo acusaron; mas el proceso terminó con su reinvindicación. El mencionado fue hijo de Juan Francisco Güemes y Horcasitas (1682-1768), general español partidario de Felipe V, quien le designó Capitán General de Cuba (1734-46) y virrey de México (1746-1755). El virrey organizó la Hacienda; protegió a los indios y aumentó las libertades de comercio. En España ocupó la presidencia del Consejo de Guerra y recibió el título de Capitán General de los Ejércitos Reales. Estuvo casado con María Padilla. Posiblemente, por arbitraria asociación de parentezco, en el trabajo de Bastide se agrega el apellido Llera para Josefa Vélez. Llera es el apellido de la esposa de J. Vicente Güemes Pacheco, hijo del primero, nacido en Cuba, quien murió en Madrid el 2 de mayo de 1799.

J. Vicente Güemes, hijo, siendo virrey de 1789 al 1794, fomentó la instrucción pública, creó escuelas gratuitas de primera enseñanza para indígenas, apoyó la agricultura, abrió caminos y administró honestamente. Terminado su regencia virreinal, se mudó a Veracruz el 8 de octubre de 1794. Dos años antes, fundó el Real Colegio de Minería. En su diario, Josefa Vélez contaría que, siendo ella de la edad de catorce años, Güemes la recomendó para «que se me educara en escuelas de la Nueva España» y que, en Veracruz, recibió una pensión ya que sirvió en una escuela para indígenas, organizada por éste.

Entre los parientes que, por los escritos de Josefa Vélez, constituyeron la cepa de su árbol genealógico y su relación de parentezco con Güemes, hay estos nombres y apellidos (aunque la relación directa de cada uno de los referidos con Josep Vélez -no ha sido posible corroborarla irrefutablemente y requiere mayor investigación genealógica): Servando Güemes, proveedor de langostinos en Vinarós, Josep Güemes de Feliú y Codina (recibió pensión vitalicia, a su regreso de Francia, tuvo 3 hijas y 18 nietos; sirvió a Luis XV y Felipe V), Ausías Vélez («rocero, nacionalista»), Josep Vélez Güemes (n. en 1730 en Vinarós y murió en Pepino en 1812), casado en Aguada con Bernarda Prat-Cadafalch, Jon Alicea Feliú y Codina, vecino de Prats de Llusanés y padre de Antolín Alicea Güemes, quien llegó por la costa deAguada y conoció a los González Mirabal, Fermín Alicea Güemes y Britapaja (después de vivir en Furnias y Añasco, se mudó a España con su esposa, Dominga Prat-Vélez, e hijos) y fue nieto del anterior.

En Pepino, para las décadas de 1830 al 1850, los Vélez se vincularon matrimonialmente con las familias Del Río, Arvelo, Borrero, Del Rosario, Prat y Ortíz; posteriormente, con Latorre y Alicea.

En mis trabajos de genealogía, con referencia Diario de Josefa cito en rigor los fragmentos del diario que A. Bastide recogería y citaría literalmente para su libro Viajes y notas de cortesanas en 1909.

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El cambio de soberanía en 1898 trajo una serie de crímenes, asaltos y robos que sembraron spanto entre los españoles, dueños de los cafetales. Esta es la historia de lo que aconteció el 30 de diciembre de 1898 en el barrio Guayo de Adjuntas. Aprovechándose de las sombras encubridoras de la noche, un grupo de sediciosos penetró en la residencia de don Antonio Delgado. Este súbdito español fue asesinado, y dos mujeres que vivían en la casa sufrieron indecibles torturas antes de ser ultrajadas... Cinco de los forajidos fueron sentenciados a morir por el garrote y los primeros en ser ejecutados después de la ocupación de Puerto Rico por las fuerzas norteamericanas (loc. cit., p. 33).

El 2 de junio de 1902, se ejecutaron a los reos, que fueron representados en mayo de ese año en los tribunales por el Lcdo. Luis Lloréns Torres. En vano, «una lluvia de peticiones de perdón cayó sobre Fortaleza» (p. 43).

Sobre el asesinato del dirigente unionista José Adolfo Pesante, Zar de Añasco, por José Morales, alias «Yare-Yare», la noche del 2 de julio de 1905, vid. op. cit., ps. 47-58. Al entregarse Morales, «asesino a sueldo de los republicanos», en Pepino, después de haber sido «tongoneado» hasta que llegara la autoridad, fue ahorcado el 12 de junio de 1908. Pesante había triunfado en las elecciones de 1904 y a Morales se le pagó $100 dólares por matarlo. La misma cantidad cobrada por Pedro Feliciano Duprey, el verdugo de la horca.

Durante estos años, murió asesinado el coplista revolucionario Carmelo Cruz. Algunas fuentes datan su muerte el 4 de julio de 1904, en la Calle Betances, frente a la Plaza de Recreo, ultimado a tiros por el policía Braulio Graulau, de Camuy. Se alega que fue un crimen pasional, ya que ambos pretendían a una hermosa trigueña, Carmen Scharrón; pero, en el contexto de las enemistades políticas de aquellos tiempos, no hay que olvidar que Carmelo Cruz fue considerado un blasfemo y terrorista anti-español.

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«Sangrando por la Herida», en: El Regional (San Sebastián), Año II, Núm. 79, 4 de noviembre de 1914 y «Carta Política», del Dr. José A. Franco Soto, 15 de mayo de 1916, donde responde a quejas del Lcdo. Tomás Byran, de Lares. Datos sobre la Casa Laurnaga; cf. en loc. cit., Año II, Núm. 47, 28 de marzo de 1914.

Sobre organizaciones obreras y recreativas, cf. Núm. 39, 24 de enero 1914.

«Evolución del sistema político», en: El Mundo (San Juan), 31 de julio de 1980; Resultados eleccionarios, cf. edición del 10 de noviembre de 1932 y 5 de noviembre de 1936, p. 8; Dr. J. A. Franco, Dr. Franco relata su misión en 1898, artículo sobre Guerra Hispanoamericana, el 18 de enero de 1952, ps. 17 y 24; J. Padró Quiles y polémica con el pintoresco párroco José Aponte, 31 de marzo de 1942. Sobre la Toma del Ayuntamiento de Ciales, el 13 de agosto de 1898, por una partida de 600 cialeños, al mando de Virgilio Ramos Casellas y Ramón Montes González, vid. cf.: Apuntes para la historia de Ciales, en: El Mundo (San Juan), domingo 17 de diciembre de 1978, ps. 12A y 6C, escrito por Juan M. Delgado.

Cifre de Loubriel, Estela, La inmigración a Puerto Rico durante el siglo XIX (ICP, San Juan, 1964), y Ciríaco Pérez Bustamante, «Las regiones españolas y la población de América», en; Revista de Indias, Año 2, núm. 6, 1941; Rosa del C. González Muñiz, Antoponimia vasca en Puerto Rico (Tesis de Maestría. Departamento de Lingüística del Recinto Universitario de Mayagüez, UPR, 1977).

Cedó Alzamora, Federico, «Juancho Bascarán: Un héroe mayagüezano de la Guerra de 1898», en: Anuario de las Fiestas Patronales de Mayagüez, 1998, ps. 71-97.

Delgado, José Manuel, Las Partidas Sediciosas, en: Claridad, «En Rojo», 17 al 23 de marzo de 1978), p. 6.; La Conspiración Cialeña de 1870, loc. cit., En Rojo, 12 al 18 de mayo de 1978, p. 3; «El significado histórico de Betances», en En Rojo, 7 al 13 de abril de 1978. En referencia a las tres partidas que se enfrentaron en Yauco a la Guardia Civil, el 24 de marzo de 1897, véase: Angel M. Méndez, El pueblo de Yauco (Yauco Printing, Co., 1921), ps. 34-37. Sobre los procesos por el Suceso de Santa Cruz, el 28 de marzo de 1891, vid. Pedro H. Hernández Paralittici, Album de Utuado (Imprenta Modelo, 1967), ps.29-36.

Al referirse a las Partidas Sediciosas Hernández dice:

«Hubo que lamentar muchos atropellos, fuegos, robos y muertes que las partidas facciosas llamadas tiznaos cometieron contra las familias españolas antes de que las tropas americanas pudieran ofrecer la protección necesaria. Al principio, estas partidas facciosas se componían de hijos respetables del pueblo, que sólo los impusaba un deseo de venganza. Pero luego éstas se convirtieron en bandas de ladrones que se aprovechaban de la situación para robar las haciendas de los acomodados españoles. Esto hizo que un número crecido de la llamada colonia española dejara Utuado y se trasladara a otros pueblos de la isla» (loc. cit., p. 34).

Denuncia de un proyecto de sedición en Cayey, 1848, se escribe en la revista Cayey (del Centro Universitario de Cayey), por Río López.

En (nota del autor: el día 15 de febrero) 1873, un rico comerciante y hacendado, de origen dominicano, fue el protagonista principal de La Rebelión (Separatista) de Camuy (y) la Guardia Civil Española, que lo acusaba de anarquista, antiespañol, sedicioso y conspirador por otros delitos, fue recibida a tiros en la hacienda. Una tropelía de Guardias llegaba a horas de la noche para sorprender a los asociados separatistas del hacendado Cayetano Estrella. Imagino que él estaba harto de recibir amenazas de bandoleros que eran, presumiblemente, elementos de una clase incondicional, los mameyistas de siempre, y dijeron que era gente de los Orfila (nota del autor: también dominicanos) del Pepino, que habían interesado en negocios dejados inconclusos por las familias Prat, los que dieron el choteo».

También —abundó D. Prat—que tales revolucionarios fueron tenidos como enemigos de José I. Irizarry y Juan Ramón Torres, ex-mienbros de la Alcaldía liberal. Tanta fue rabia que tenían los negros y los abolicionistas que Irizarry Y Torres se vieron obligados a pedir a los negros libertos, en sus manifestaciones públicas, «uso atemperado de las libertades obtenidas». la transición a la libertad no había sido fácil». (M. L. Rodríguez Rabell, cf. Entrevista).

Sobre la relación de la revuelta de Estrella con Pepino abundó mi entrevistada D. Dolores Prat, sólo explicando lo siguiente:

«Cuando yo estaba moza, tuve tenía miedo a las revoluciones. Eran otros tiempos y se sentían de algún modo; se les quemaba a la gente de medios, se les amenazaba; uno podía saber si sabía revolución en España, porque siempre había en algún lugar de pueblo o campo quien echaba el rumor; si estabas con «secos o mojados», igual de malo... si estabas con el rey o con los generales, refomeros... Por eso hubo una revolución en Camuy, asunto de políticos, criticándose a los que llaman «botellas» («servilones») y aspiraban a tenientes a guerra, a procuradores o concejales... Mi mamá preguntaba: —¿Cómo estará Dominga ahora que renunció el rey?— (nota del autor: se refería a la abdicación de Carlos María de Borbón (y Austria-Este, 11 de febrero de 1873), y la tía Dominga de la entrevistada, residente en Barcelona). ¡Pues, ella estaba con la República! Le gustaría (a Dominga) que esas cosas pasaran. Ma'mare no tenía esclavos. —¿Y el viejito Don Manuel, o Nicasita?— Ellos sí, quién sabe, tal vez tristes, porque en Cuba un grande les dió la libertad (nota del autor: se refiere a que, al entrar al Ministerio de Ultramar, el ex-progresista, fiel a Pi y Margall, José Cristóbal Sorni y Grau, entonces miembro del Partido Federal, aprobó el decreto de Abolición de la Esclavitud; lo mismo sucedería en Puerto Rico)... La Guardia Civil quería a mi mamá (Doña Eulalia)... y si alguna vez vino gente a verla, o a preguntar a su finca, se preguntó por lo mismo, —¿dónde está el que fue su marido?— (Nuñez), el hombre que la mancilló y quien quemó al viejito Prat, a poco tiempo de su ida... Decían unos y otros que en Camuy. Yo no sé... Guillermo, el Jabato, lo buscó para matarlo; pero le sacaron la idea de la mollera. Lo mismo que la Guardia Civil, lo querían ver muerto y componteado. Se supo que en otra revolución (el Levantamiento de Lares), Nuñez andaba metido... por eso que yo sepa Nuñez se hizo el perdío y no anduvo con la misma gente que antes lo aceptó. (nota del autor: se refiere a miembros de la Junta Revolucionaria Lanzador del Norte, como Ramón Estrella, Bartolomé González y otros que, en ocasiones Prat recordaba, asociados al levantamiento de Lares de 1868)».

Por la diferencias en educación, entre D. Prat y Rodríguez Rabell, contrario a la segunda, la centenaria Prat no se familiarizó con el término La Estrellada para referir el hecho que ella prefería llamar la revolución de Camuy, asociándola al menosprecio de las conquistas de los negros, en materia de libertad, derechos o progreso material. Subjetiva o arbitrariamente, las familias Prat y Rodríguez Rabell adjudican a Nuñez «buscar amparo de liberales anti-españoles para luego traicionarles». Desde que se supo que Nuñez cometió violación en la madre de la entrevistada, los veteranos de Lares, especialmente, los de la Junta Lanzador del Norte... representados por Manuel María González, se le tildó de delincuente, les pidieron que se alejara de ellos y, cuenta mi entrevistada, que la familia Estrella «no lo quiso ni de peón en su hacienda» (D. Prat). Al verse solo y aislado, se dijo que él optó por el perdón de las autoridades españolas (Rodríguez Rabell); sin embargo, no imaginó que, tras el desalojo de las Cortes Españolas por el general Manuel Pavía Rodríguez (3 de enero del 1874) y el golpe de estado que devolvió el poder a Antonio Cánovas del Castillo, la política insular, tanto como los ayuntamientos locales, sufrirían, destituyéndose a liberales, autonomistas y republicanos. La Primera República Española, de 1873, se fue a pique y los «servilones» (partidarios de la monarquía) absoluta comenzó a perseguir a los que habían aprobado y servido bajo la Constitución de 1869, que fue la más liberal que España había tenidom a tal fecha, y la persecución se extendió. En rigor, a todos los que fueran conocidos como sediosos o desafectos a España, «no importa el rincón del imperio donde se escondieran» (D. Prat.

Según Rabell Rodríguez, para Nuñez y otros conspiradores que sobrevivieron al Grito de Lares la «suerta estaba echada y la rebelión de Cayeyano Estrella fue como el último aleteo de la clase de hombres». En Camuy, la Guardia Civil volvió con resfuerzos a la Hacienda, mató a 3 hombres allí, dejó un saldo de heridos y arrestó a los supervivientes, acusándolos de sedición. Nuñez no estaba entre ellos; pero se supo que se escondió por las Cuevas de Camuy, al ser buscado por las autoridades. «A mi padre se lo trahó la tierra», diría la mirabaleña Prat.

En mi investigación particular sobre Las Partidas Sediciosas de 1898, compartida en Webpage, estudio las similaridades y diferencias del movimiento insurreccional puertorriqueño y antillano con aquellos acaecidos en España en distintas oportunidades, e.g., las agitaciones campesinas andaluzas, las germanías valencianas y las luchas de los nyerros vs. cadells en Cataluña. El movimiento cantonalista de 1873, el movimiento revolucionario La Mano Negra y los acontecimientos en Jerez de la Frontera en 1892 son otros factores inmediatos. Fermín Salvochea (1842-1907), hijo de terretenientes de Cádiz, educado en Inglaterra, traductor de Kropotkin e impulsor del anarquismo en España, fue condenado a 12 años de prisión por su actividad política en favor del anarquismo. Un juriconsulto pepiniano, Juan Hernández Arvizu, estuvo encargado de procesar casos de anarquistas en Jerez de la Frontera, asociado a las células de La Mano Negra. Su hijo Juan Hernández López también fue destacado abogado.

Aproveché las memorias de la tradición oral, en residents del área aptos para rememorarla, para recopilar datos sobre el comportamientos de las tropas norteamericanas en El Tendal (Pepino) y otros puntos del área oeste-central de la isla de Puerto Rico para mi trabajo sobre la Ocupación Norteamericana. En mi Entrevista con Cubero fue el primero en rememorar el Apedreamiento de los Yankees en el Barrio Cuba de Utuado:

«Se habló mucho sobre éso, cuando yo crecía... que los utuadeño eran bravos, bragados y que, armados de palos y a puras pedradaa, hirieron a la soldadesca, porque las hombres del barrio Cuba no toleraban las descortesías y los propasamientos de los soldados gringos con las mujeres, tanto a las casadas como a las solteras que les atendieron cuando enfermaron por el cólera, o que les abrieron sus casas... A ellos los recibieron con esperanza; sufrieron los que que llamaron los Garretson (nota del autor: se refiere a la Brigada Garretson).

«La gente pensó allí que los invasores eran respetuosos y caballerosos. Había muchos, gente de campo, que se les unía para pedirles trabajo, gente que no tenía ni qué comer, desempleados... Utuado, como El Pepino, quedó sin ley, a merced de Dios. Se pensaba es que los americanos tenían dinero pa' echar para arriba cualquier aldea, que traían carretones de dinero y que daban muchos alimentos en latas, por eso yo pienso que la Potoroca (nota del autor: Puerto Rican Emergency Relief Act,PRERA), existió antes de los ciclones y San Ciríaco. (Nota del autor: el huracán destruyó tan fatídicamente las cosechas de la isla que los norteamericanos se llevaron, entre 1898 y 1899, a unos 5,000 borincanos para trabajar en las zafras de la Hawaii Surgar Plantation Association), creando la idea de una infinita posibilidad de empleos bajo su amparo... El reclutamiento que se anunció para trabajar la caña, al haber tanto desempleo, hizo que el asunto de las pedradas a los gringos se calmara pronto, aunque no se olvidó. Yo no sé si murieron gringos, pero campo adentro se los molieron a palos a unos tantos de la grinfada. El capitán MacDowell tuvo que llevarse el destacamento, que habían dejado y pedir disculpas... En El Tendal había tan pocos vecinos, que los gringos se aburrían y se dedican a dormir en las noches, no había mujeres que les dieran entretenimiento. Pueblo Nuevo se hizo un arrabal mucho después... Por aquellos tiempos, los gringos que llegaron a Utuado y Pepino informaban a sus jefes en qué lugares se daba violencia. O si las tropas habían visto muestras de valor y colaboración... Entonces, no se olvidó lo que por el barrio Cuba les hicieron... No por miedo a las tropas y los generales (nota del autor: Stone y Henry) su pequeño San Quintín... mi señora ma'i decía, mijo, mira que lloverán las pedradas. No quería que yo andara de averigu'o y me viera en medio de alguna algazara... y, siendo que el presidente ya sabía, o debía saberlo, que allí en Utuado les llovieron las pedradas, él vino, a pocos años, como presidente y no como soldado, y preguntó si el odio se había acabado. El quería ser caballero... y cuando otro Gobernador americano vino a Pueblo Nuevo, la gente del Alcalde se asomó a la Loma de Stalingrado, y le pidió a los muchachos de El Tendal, porténse bien...

Roosevelt visitó el pueblo de Utuado en 1906.

Font Echeandía, Agustín E., Nuestros Alcaldes, en: Programa de las Fiestas Patronales de San Sebastián, 9 al 20 de enero de 1976.

Además: ____________«La hacienda», en la Revista del Café (Ponce)

La llegada de los americanos al Pepino, loc. cit., pág. 50.

Font Ríos, Cecilio R., «El Grito de Lares, El Pepino y la Familia Font», en: El Latinoamericano» (New York), 5 de diciembre de 1995, p. 17.

__________________, La Familia Font en el Grito del Pepino (monografía inédita, 14 páginas).

__________________, Aproximación a la Familia Font-Etxeandía (monografía inédita). En este trabajo, el Dr. Cecilio R. Font Ríos brinda las biografías de los más destcados miembros de las familias Font y Echeandía, que incluye a personalidades destacadas en el campo de las ciencias, la educación, el comercio y la política.

__________________, «El Grito del Pepino», en: El León Iberoamericano (San Sebastián, Puerto Rico), Año 1, Núm. X, Septiembre de 1989, ps. 3-5

Forteza, D., «In Memoriam: Para Una Gitana, En el Año Que Vota la Mujer», en: La Voz del Pueblo (Aguadilla, 1932), dirigido por Pablo Quiñones Elías. Reproducido del Fígaro (La Habana, Cuba), Año XLV. Diciembre 1928. En el siglo XIX, la historia de Camuy, pueblo que limita con Lares, al sur, y con el Océano Atlántico, por el norte, parece estar muy vinculada con Pepino, y especialmente, en 1855, cuando por intereses madereros de la familia Vélez Prat y una epidemia de cólera morbo, ciertos documentos destacarían los problemas de salud pública que preocupaban a vecinos del área y cómo el pueblo de Camuy (que había adquirido la categoría formal de pueblo en 1806; pero que todavía para 1828 sólo contaba con 18 viviendas y estancieros de campo, dependientes del comercio y la costa.

Hernández, Horacio, Recordando a la gente de mi pueblo, Capítulos 1 al 4, manuscritos del pepiniano, residente en Altadena (California), proyecto de un libro de memorias de este autor.

______________, «Familia de Aguedo Vargas y Carmen Hernández Santiago» (de libro en preparación)

Hernández Vélez, Raúl, San Sebastián en el siglo XIX (Universidad de Puerto Rico, Río Piedras, 1970). Monografía.

González Orona, Antonio, «Dios aprieta, pero no ahoga», en: Puerto Rico Ilustrado, 5 de marzo de 1949, ps. 14-25.

González Vales, Luis E., Alejandro Ramírez y la crisis del papel moneda, en: Revista del Colegio de Abogados (Vol. 36, Núm. 2, Mayo de 1975), ps. 407-444.

Oronoz Font, Joaquín N., Portón histórico, en: Revista del Café (Año 15, Núm 6, 1960), sf. p. 7.

Pratts, Edgardo, La resistencia a la invasión norteamericana de 1898 (Parte 11), en: Claridad, 31 de julio al 6 de agosto de 1998, p. 27.

Medina, Raúl, «El Garrote: el Ajusticiamiento de Puerto Rico del siglo XIX», en: Claridad (En Rojo, 10 al 16 de abril de 1981), ps. 18-19.

Méndez Bernal, Eduardo, Crónicas de San Sebastián de las Vegas del Pepino, 1989, en: El León Iberoamericano» (San Sebastián, Septiembre de 1989), ps. 14=15.

Negrón Portillo, Mariano, Puerto Rico ante la invasión americana, en: La Toga, Septiembre 1978, vol. X, nú. 2, ps. 18-19.

Nevárez, Félix, Una centella diabólica, en: Fígaro (La Habana, Cuba), Año XlV. Diciembre 1928. Artículo sobre los daños de una tormenta sobre la Iglesia del Pepino. «El Hombre Que Perdonó a Salustiano, el Cayetano», (Año XV, Enero 1929, loc. cit., ps. 23-24). Menciona la muerte en La Habana del vecino Manuel Prat, el que «organizaba duelos a pistola» (p. 23) en Pepino y de Salustiano Pérez que en 1848 «amotinó su barrio contra los españoles».

Al morir éste, a la edad de 72 años, en Bayamón, su hijo contó a Nevárez los secretos que había prometido no revelar en vida de Salustiano. Entre éstos, que el español Manuel Prat-Ayats no fue el «hombre tan cruel que (los González) pintaban», que le salvó su vida y aún dió dinero (de compraventa de unos caballos) para entregar a su patrón. Mas él nunca entregó tal suma.
Nevárez utiliza el pretexto y la confesión para reflexionar sobre la anacrónica, retrógrada e ilícita costumbre de los duelos, la altivez de los españoles y la «cobarde costumbre de gente canalla que mancilla las hijas y el honor de hombres de campo» para complacer los deseos de venganzas de otros. Reflexionó sobre la falta de honradez y el tardío arrepentimiento. «Salustiano se complicó la vida en un callejón de remordimientos. Vivió del campo, dedicado a sembrar, y aprendió que de Bayamón no debió salir nunca; para hacerse un muñeco de trapo en manos de titiriteros como González, Alers y Avilés» (p. 24).

Rivera, Dr. Antonio, Acercándonos al Grito de Lares (ICPR, 1972), p. 34; «La Abortada rebelión de Lares» (ICPR, Julio-Sept. 1968), núm. 40, p. 70; Albar Fañez, «El 24 de septiembre de 1864: La historia local queda coja si no se reconoce su importancia», en: El León Iberoamericano (San Sebastián, Sept. 1989), ps. 6-8; También sobre el papel de las pepinianas y lareñas en tal rebelión, vid. cf.: Angela Negrón Muñoz, Mujeres de Puerto Rico (Imprenta Venezuela, San Juan, 1935), ps. 43-44; la misma historia se recoge por el Dr. Manuel Guzmán Rodríguez para su libro Páginas Históricas y con el artículo titulado El Hogar bajo el Mangó.

Rabell Fernández, Dr. Gualberto, Nuestros antepasados Echeandía y Cabrero (Monografía genealógica, inédita, páginas sin numerar, copia provista por su familia); Rafael Bernabé, Rebelión en las colonias: Puerto Rico 1898, en: Revista Viento Sur (España, Abril, 1998); Diego Ortíz de Zúñiga, Discurso Genealógico de los Ortizes de Sevilla (1670), en AGI; Luis Bartolomé Salazar y Castro, Catálogo Histórico y Genealógico (1684); Feliciano Ramírez de Arellano, Documentos inéditos para la historia de España (1880); Próspero de Bofarull y Mascaró, Cronología y genealogía de los reyes de España; Los Condes de Barcelona vindicados (1836); Francisco de Borja Moll Casasnovas, Los linajes catalanes (1982); Sabino de Arana Goiri, Tratado etimológico de los apellidos euskéricos (1896); Luis María Pastor, ex-Ministro de Hacienda en 1853, Historia de la deuda pública de España y proyecto de su arreglo y unificación (1867); Eduardo Pérez Pujol, «Régimen electoral, elecciones por gremios y clases» (1873), en: BCIAC (Madrid).

Ramos Mattei, Andrés, Betances en Haití, en: Claridad (En Rojo, 4 al 10 de abril de 1986), ps. 18 y 19.

Torres, J. Benjamín, «La Revolución del 30 de octubre de 1950», en: Claridad (Suplemento En Rojo), 29 de octubre de 1972, ps. 2-3; «Primero de marzo de 1954: El golpe de gracia en Puerto Rico», loc. cit., 4 de marzo de 1973, ps. 11-14; La Masacre de Ponce, loc. cit., 25 de marzo de 1973, ps. 11-14; Albizu Campos y el Partido Nacionalista, loc. cit., 21 de abril de 1974, ps. 10-11; Albizu Campos y el proceso judicial en el 1936, loc. cit, 8 al 14 de septiembre de 1978, p. 5; La Masacre de Río Piedras, loc. cit., 13 al 19 de septiembre de 1985, ps. 17-18 y 23-24.

Rodríguez, Laura, Spain in Defeat, 1898, in: History Today (December 1998), 1-9 ps.

Vargas, «Mano» Moisés, Comercio 70 años atrás, en: Comercio: Guía Comercial (San Sebastián, Puerto Rico), Septiembre 1997, p. 7.

Moisés Vargas, una enciclopedia de Historia Oral en Pepino, murió en junio del año 2000.

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