Atahualpa es el Ticci Cápac, el Rey del Mundo Nuevo.

Atahualpa organizó y lideró la resistencia armada frente a la invasión inca. Esta resistencia fue de tal magnitud que luego pudo convertirse en ofensiva hasta llegar a la ciudad principal del Tahuantinsuyo -el Cusco-, entrar en ella y acabar con los altos funcionarios del Imperio. Atahualpa y sus ejércitos vencieron en 1532; habían tomado preso y matado a Huáscar, quien defendía la línea oficial imperialista y conquistadora del Tahuantinsuyo; además habían logrado articular un ejército popular de liberación cuyas gestas se extendieron por tres años a lo largo de los cuales se dieron once batallas.

Sabemos con certeza que Atahualpa y sus tropas populares de liberación (conducidas y lideradas por Calicuchima y Quisquis) concibieron la creación de un Tahuantinsuyo que excluyera los privilegios de sangre y conquista no sólo ya por las guerras mismas, sino también porque a la hora del triunfo militar él no se autoproclamó el legítimo "Emperador", sino, muy por el contrario, Ticci Cápac, es decir Rey del Mundo Nuevo. Su proyecto fue pues, crear un Tahuantinsuyo Nuevo, sin privilegios de sangre ni de pertenencia a etnia alguna, sobre la base del ejército popular triunfante, orgánicamente ligado y salido de los sectores populares que durante décadas habían sido conquistados y dominados por los incas.

Atahualpa está vivo.

 

 

 

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A continuación entregamos a nuestro visitante parte del famoso Discurso sobre la descendencia y gobierno de los incas que rindieran Collapiña y Supno ante el Virrey Vaca de Castro en 1542. Estos dos personajes, más otros dos cuyos nombres no se han conservado, fueron los pocos que quedaron vivos tras las guerras de liberación del Ticci Cápac Atahualpa. Eran quipucamayo, es decir, especie de historiadores que tenían a su cargo un sistema de escritura en el que consevaban los hechos sobresalientes de la historia del Tahuantinsuyu.

En el Discurso naturalmente está el sentimiento de ira contra Atahualpa y su ejército de estos testigos directos de los hechos porque sufrieron los golpes de la guerra de liberación.

En todo caso, lo traemos aquí porque testimonia el valor de liberación que le otorgó Atahualpa al título de Ticci Cápac.

El Discurso fue leído ante tres testigos (Pedro Escalante, Juan de Betanzos y Francisco de Villacastín), quienes finalmente redactaron en castellano lo que a continuación puede leerse.

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  Al tiempo que gobernó en este reino del Perú el licenciado Vaca de Castro, pretendiendo con mucha solicitud saber la antigüedad de los indios de este reino y el origen de ellos -de los incas- señores que fueron de estos reinos, y si fueron naturales de esta tierra o advenedizos de otras partes, para averiguación de esta demanda, hizo juntar y comparecer ante sí a todos los incas viejos y antiguos del Cuzco y de toda su comarca, e informándose de ellos, como se pretendió, ninguno informó con satisfacción sino muy variablemente cada uno en derecho de su parte, sin saber dar otra razón más que todos los incas fueron descendientes de Manco Cápac, que fue el primer inca. Sin saber dar otra razón, no concordando los unos con los otros. Viéndose apurados en esta demanda, dijeron que todos los incas pasados tuvieron sus quipucamayos, así del origen y principio de ellos, como de los tiempos y cosas acontecidas en tiempo de cada señor de ellos; y dieron razón, que con la venida de Chalco Chima y Quisquis, capitanes tiranos de Atau Huallpa Inca que destruyeron la tierra, los cuales mataron a todos los quipucamayos que pudieron haber a la mano y les quemaron los quipus, diciendo que de nuevo habían de comenzar el nuevo mundo de Ticci Cápac Inca, que así le llamaban a Atau Huallpa Inca, y dieron noticia de algunos que quedaron, los cuales andaban por los montes atemorizados por los tiranos pasados. Vaca de Castro envió luego por ellos y le trajeron ante él cuatro muy viejos.  
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Aunque hemos citado de Hablan los Incas (Crónicas de Collapiña, Supno, Inca Garcilaso, Felipe Guamán Poma, Titu Cusi y Juan Santacruz Pachacuti, Colección Memoria N° 5, Compilación y Edición de Manuel Espinosa Apolo, Taller de Estudios Andinos, Quito, 2000. ISBN: 9978-41-171-2. Derechos de autor: 013469.), nuestro visitante debe saber que hay varias ediciones desde 1920, por ejemplo la Relación de la descendencia, gobierno y conquista de los Incas (Collapiña, Supno y otros Quipucamayos), Colección Clásicos Peruanos, Prólogo y colofón de Juan José Vega, Lima, Biblioteca Universitaria, 1974.

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También presentamos a nuestro visitante un cita de la Historia General del Perú por Martín de Murúa en la que se narra la situación en que se vieron envueltos los pobladores de los territoriso del norte del Tahuantinsuyu con la invasión de Atoc y la inmediata organización de la defensa.
     
 

 
     
 

Capítulo XLVIII

Cómo Atao Hualpa, sabiendo que su hermano le enviaba a prender, se preparó para la defensa.

 
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  Luego que llegó Ato a Tomebamba (1) con la gente del Cuzco, fue avisado dello (2) Atao Hualpa (3) por espías y amigos, que luego le despacharon advirtiéndole de la intención con que venía. De lo cual muy acongojado, y temeroso que si le prendían no podía escapar con la vida, llamó a Chalco Chima y Quisquis, que eran sus principales en el consejo, y habiendo tratado lo que le pareció convenir mandó juntar todas las naciones que hay a la redonda de Quito, y a todos los mitimas (4) puestos allí por su abuelo Tupa Ynga Yupanqui (5). Desde que los tuvo juntos se levantó en pie y llorando enderezó su plática, primero a los mitimas, y les dijo: ya sabéis, hermanos míos, que fuisteis dejados por mi padre y abuelo en estas partes para guarda y reparo de esta tierra y yo, queriéndoos y amándoos de todo corazón, por ayudaros y defenderos quedé en vuestra compañía y ahora no sé qué es la causa que mi hermano (6) nos aborrece, que ningún servicio ni presente que le he enviado ha querido recibir con alegre rostro, antes con desdén lo ha menospreciado, estimándolo en poco y desechando con gran vergüenza y afrenta los mensajeros que han ido de mi parte, siendo como le somos tan leales vasallos. Y pues así lo ha querido, ya sabéis que si a mí me prenden que vosotros padeceréis juntamente conmigo por haber estado y quedado entre vosotros y haberme favorecido. Lo que al presente tengo que rogaros es que, pues que sabéis que soy hijo de Huaina Cápac (7) como Huáscar Ynga, mi hermano, me ayudéis con vuestras personas y todas vuestras fuerzas, porque yo tengo ánimo de defenderme de todos los del mundo que sin razón me quisieren agraviar, y ofenderlos hasta la muerte. En diciendo estas razones se levantaron Chalco Chima y Quisquis y otros capitanes de los mitimas y le dijeron que tenía razón en cuanto había propuesto, que pues su hermano los había tratado tan mal a los que a su padre habían servido lealmente, y a costa de su sangre le habían conquistado tantas provincias y muerto a muchos de los que habían ido con el cuerpo de su padre, acompañándole, y no contento con esto ahora enviaba gente que los prendiese, como si fueran estraños y no conocidos y hubieran faltado a sus obligaciones y fueran rebeldes e inobedientes a sus mandamientos, pues no somos mujeres, sino hombres que sabemos y sabremos mandar las armas y a fuerza de nuestros brazos nos defenderemos de todo el mundo, pues Nuestro Señor nos mueve tan sin razón la guerra y él mismo la demanda y pide a sus vasallos, que nosotros diestros somos en las batallas, y en las guerras que tuvo vuestro padre nos hemos hallado y ejercitado nuestras fuerzas y ánimo y es muy justo que nos defendamos dél (8), y entienda que somos hombres en quien hay brío para ello.

Oyendo estas razones Atao Hualpa, se levantó en pie y con mucha humildad y afables razones se lo agradeció, y vista la prontitud con que se habían ofrecido a su servicio y le habían respondido según su voluntad y deseo les dijo: hermanos míos, que estáis aparejados en todo y por todo a seguirme, de hoy más andad apercibidos con las armas en las manos, aderezándoos de lo necesario, como gente que está en frontera de enemigos. Oído esto se tornaron los mitimas a asentar, haciendo gran reverencia a Ato Hualpa.

El cual, después de haber hablado con ellos, mandó llamar ante sí a los naturales de la tierra y provincias de la redonda de Quito, que estaban asentados por ayllos (9), escuchando las razones que pasaban con los mitimas y venidos delante dél les dijo: ya sabéis, hermanos míos, lo que he tratado y dicho a los mitimas; agora (10) os quiero decir a vosotros lo que tengo en mi pecho y es que bien os acordaréis cómo mi padre os conquistó y asoló por fuerza de armas y a vuestros padres y hermanos llevó desta (11) tierra al Cuzco, cautivos y aprisionados para triunfar dellos por su valor y grandeza. Y bien os es notorio cómo yo soy hijo y heredero y mi hermano Huascar Ynga, siéndole yo tan leal y sujeto y no habiendo quebrantado en nada su mandato me ha tratado y trata como enemigo, y ahora me comienza guerra injusta y sin razón y por haberme dado vosotros favor creo que os tiene de asolar y robar esta vez como la primera, que aun de la destrucción pasada no estáis restaurados ni vueltos en vuestro primer ser. Yo estoy con determinación de defenderme con las armas en las manos hasta morir y no consentir que se os haga agravio alguno. Mirad, hermanos míos, lo que pensáis hacer, porque bien conocéis y habéis visto cómo os he tenido en lugar de tales y que ninguna mala obra os he hecho ni he consentido se os haga, sino todo buen tratamiento, y para esto acordaos de tanta multitud como de vosotros mató mi padre en Yahuarcocha (12) y otras partes, y aunque no fuera sino por vengaros dello habéis de hacer esto que os ruego y pido.

Estas últimas razones les dijo, porque cuando entendieron lo que se trataba con los mitimas, le habían dicho: ¿cómo señor queréis sobrepujar a vuestro hermano siendo Ynga y tan poderoso y que tiene tanto número de soldados? pero como les acordó los trabajos y destrucciones que por ellos habían pasado en las guerras y conquistas, y las muertes de los suyos, dijeron todos a una que le seguirían haciendo su voluntad, y que todos estaban muy bien en ello, que mirase lo que hacía, que aparejadas tenían sus armas para favorecerle.

Entonces, muy contento Atao Hualpa desta respuesta de los naturales y muy satisfecho de su buen ánimo y voluntad, para confirmarlos más en su propósito y determinación, mandó sacar gran cantidad de ropa de todas suertes, plata y oro y otras cosas de estima y valor de los depósitos de su padre y, con muestras de liberalidad y amor, y magnificencia, la repartió en toda aquella gente según la calidad y méritos de cada uno, con lo cual todos quedaron en extremo contentos y satisfechos del valor de Atao Hualpa y se pusieron en armas secretamente.

 

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Finalmente citamos un texto de Felipe Guamán Poma de Ayala de su Nueva crónica y buen gobierno (terminada aproximadamente entre 1613-1615), en la que se nota su tendencia oficialista de defensa de la tradición inca a mantener el poder en el "legítimo", así como también aclara qué se debe entender por "inca".
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  En la ley de los ingas se ordenaba para ser rey Capac Apo Inga no quiere decir Rey sino que Inga hay gente baja como chilque inga, ollero, ; acos inga, embustero, uaroc inga llullauaroc, mentiroso, mayo inga, falso testimoniero, quilliscachi equeca inga lleva chismes y mentiras, poquiscolla millmarinre, estos son ingas y así no es señor ni rey, ni duque ni conde, ni marqués, ni caballeros ingas, sino son gente baja y pecheros, Cápac Apo Inga es perfecto rey, y los caballeros son auquiconas y señoras ñustaconas; como dicen Uiracocha le llaman en común al castellano extranjero, judío moro, turco, inglés, francés, que todos son españoles Uiracochas, así son ingas, que para ser rey Cápac Apo Inga ha de ser de fuerza legítimo de su mujer la reina Cápac Apo Coya, y ha de ser casado con su hermana o su madre, y a éste le ha de llamar en el templo su padre el sol y nombrarle para que sea rey; y no miraban si es mayor o menor sino al quien fuere elegido por el sol, como sea legítimo, y los bastardos auquiconas le llamaban mestizo, declárase todo lo dicho para la buena justicia y para saber de cómo se acabó los reyes Cápac Apo Ingaconas, y fue fin de Topa Cusi Gualpa Guáscar Inga; después prosigue Uiracocha rey don Felipe tercero Inga, que Dios le guarde, amén. Acabaron de reinar doce ingas mil y quinientos y veinte y dos años; en este tiempo don Francisco Pizarro y don Diego de Almagro, embajador del rey emperador Carlos, saltaron en este reino antes que fuesen muertos estos dos reyes Uascar Inga y Atagualpa Inga.  
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Guamán Poma de Ayala, Felipe, Nueva crónica y buen gobierno, Biblioteca Ayacucho, Caracas, 1980. Tomo I, páginas 85 y 86.

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Notas.-

 

(1) También se escribió "Atoc". Jefe de las tropas enviadas por Huáscar para invadir los territorios de Atahualpa. Esta invasión tomó lugar en 1530. Tomebamba es la actual ciudad de Cuenca, en el sur del Ecuador.

(2) Antigua expresión castellana. Hoy decimos "de ello".

(3) Atahualpa. Los españoles escribieron de distintos modos los nombres de personas, lugares geográficos o conceptos. Escribieron también: Atabalipa, Atahuallpa, Atau Huallpa, etc.

(4) Mitimáes. Cuando los incas invadían territorios procedían según esta práctica expatriadora que consistía en sacar a las gentes de sus lugares natales, tanto las rebeldes como las útiles (artesanos, orfebres, etc.) con miras, en el primer caso a apaciguar posibles levantamientos y en el segundo a instruir en sus prácticas productivas a los pueblos sometidos.

(5) (m. 1488) Primer inca invasor de las tierras hacia el norte del incario. A este le sucedió Huaina Cápac quien culminó la conquista. Atahualpa fue hijo de Huaina Cápac.

(6) Se refiere a Topa Cusi Gualpa Guáscar Inca (m. 1532), más conocido como Huáscar.

(7) Huaina Cápac muere en Quito en 1525 y divide el Tahuantinsuyu en dos partes, una para Huáscar (Cusco) y otra para Atahualpa (Quito). Huaina Cápac culminó la conquista del Chinchaysuyu (que su padre había iniciado) y se quedó a vivir décadas en Quito, donde tuvo su hijo Atahualpa, en una mujer de este territorio conquistado.

(8) Antigua expresión castellana. Hoy decimos "de él".

(9) Organización básica social de los andes.

(10) Antigua expresión castellana. Hoy decimos "ahora".

(11) Antigua expresión castellana. Hoy decimos "de esta".

(12) Lago vecino a la actual ciudad de Ibarra. Allí tomó lugar la última guerra con la que se selló la conquista liderada por Huaina Cápac. Muy sangrienta guerra, el lago se tiñó de sangre, de ahí su nombre de "lago de sangre" o "Yahuarcocha".