Capacidades sensoriales y relacionales del recién nacido

 

     El bebé recién nacido viene preparado para aferrarse al objeto humano, interactuando  interactúa con su entorno social de manera activa, se encuentra dotado de un equipo de comunicación basado en sus canales sensoriomotores (vista, olfato, oído, etc), de iniciativa y apetencias, capacitado para aprender, conocer, provocar la comunicación y con esto la interacción.

 

     En el cerebro fetal del ser humano aparecen dos periodos principales de proliferación neuronal intensa. El primero entre las 15 a 20 semanas de gestación (proliferación neuroblástica), y el segundo que inicia a las 25 semanas  de vida intrauterina y continúa hasta aproximadamente la mitad del segundo año de vida posnatal (neurogénesis de microneuronas)

 

     Aun en el momento del nacimiento la mielinización del cerebro no se ha terminado y continúa hasta los 3 años de edad. La mielina sirve de aislante y permite el transporte más rápido del impulso nervioso.

 

     Según Dobbing (1968) hay dos periodos críticos o vulnerables que son periodos de “alto potencial metabólico” lo que implica un importante crecimiento estructural del sistema nervioso central: Estos periodos, por ser de gran desarrollo, son sumamente vulnerables a influencias externas.

1.      El segundo trimestre de la vida intrauterina.

2.      El periodo comprendido entre el principio del 7° mes de vida intrauterina y el 18° mes posterior al nacimiento.

 

     Durante el desarrollo del sistema nervioso central se tienen accidentes de origen ambiental, y al romperse un eslabón se da lugar a un “efecto de cascada”, así, del 7° mes intrauterino hasta la mitad del segundo año de vida, un simple retraso en el ritmo de desarrollo podría enturbiar el Programa.

 

La visión.

 

     Al nacer un bebé es capaz de fijar y seguir con los ojos un objeto en movimiento con (en algunos casos) cierta rotación de la cabeza para facilitar el movimiento de seguimiento ocular, de diferenciar entre figuras geométricas, fijando su atención sobre algunas de ellas, de seguir con los ojos un objeto de color intenso (pasados los primeros cuatro días de vida), tiene una marcada preferencia por las figuras que representan un rostro humano y los recién nacidos de 10 horas a 5 días hacían fijación visual por más tiempo cuando se les presentan blancos en que aparecen una figura estructurada a diferencia de blancos de color uniforme, prefieren mirar imágenes que presentaran cierta complejidad, antes que formas demasiado simples o fondos uniformes.

 

     La percepción visual que tienen los recién nacidos desde la primer semana, es en tres dimensiones y muestra una acción defensiva, al interponer sus manos al acercarse un objeto peligrosamente hacia él, los bebés sufren de cierto grado de fotofobia al ser expuestos a luces muy intensas; los movimientos oculares suelen carecer de regularidad y que a menudo los ojos se desplazan de forma discontinua para recapturar el objeto que se mueve, suspenden sus propios movimientos corporales durante ese periodo de atención visual, se puede notar una orientación específica hacia una Gestalt precisa; el bebe recién nacido esta programado para sostener de entrada intercambios con el adulto mediante la mirada.

 

     Antes de cumplir el mes de vida, el sistema de acomodación visual no se ajusta a las variaciones de distancia de los blancos visuales y sólo se adapta a objetos colocados a una distancia de 20 centímetros aproximadamente, a partir del segundo mes este sistema madura de tal forma que ya a los cuatro meses el bebé tiene la misma capacidad de acomodación que el adulto; el recién nacido registra los contornos de los objetos, las fronteras que separan dos zonas de diferente color, se deduce que el lactante parece conducirse como si tratara de forma activa las informaciones provenientes del ambiente que lo rodea, con el objetivo de poder organizar su percepción visual y distinguir los diferentes objetos externos concentrándose en sus contornos.

 

     Entre los recién nacidos se registra una preferencia visual por blancos que exhiben cierta complejidad , parecen explorar visualmente su medio ambiente en forma activa, y que lo hace en función de que pueda organizar su percepción de este medio,  se desarrolla una intensa comunicación a través de la mirada. (Desde la segunda semana fijan su mirada en el rostro de la madre durante “fracciones significativas de tiempo”. (“diálogo ojo a ojo”, que induce a los niños a mirar en más ocasiones y durante periodos mayores, y a que sus madres los reconozcan como personas.)

 

El olfato y el gusto.

 

     Desde los primeros días de vida del bebé, este es capaz de discriminar diferentes olores artificiales, mostrando reacciones específicas a cada uno de ellos, está dotado de facultades sensoriales olfativas, pueden discriminar y distinguir entre dos olores muy semejantes, quizás las sensaciones olfativas sean más finas en el recién nacido que en el niño y el adulto; se piensa también que el olfato facilita la búsqueda y apropiación del pecho materno, en la experiencia vital del recién nacido, las percepciones olfativas desempeñan un papel relativamente más importante que en etapas posteriores de la vida. Por su parte, las sensaciones gustativas alcanzan en el recién nacido una importancia singular, de acuerdo con el papel de la experiencia alimentaria en este periodo de la vida.

 

 La audición.

 

     La audición de los recién nacidos tiene precursores fetales que han sido objeto de estudio. utilizando como testigo de la sensación auditiva la respuesta del ritmo cardiaco o los movimientos del feto. Los fetos son capaces de discernir entre varios sonidos de diferente frecuencia, pero si se repite la presentación de un mismo sonido, las respuestas tienden a disminuir y extinguirse (habituación), pero son recuperadas mediante la presentación de un sonido de distinta frecuencia; el feto está expuesto a la voz de su madre y en menor medida a la del padre y otras personas cercanas, provocando que después del nacimiento el bebé presente reacciones a  la voz humana y en particular a la de sus padres: Cuando está en un estado de vigilia calmo y atento, la presencia de un estímulo produce reacciones de orientación, ya que el bebé rota los ojos, e incluso la cabeza, en dirección del origen del estímulo; cuando los lactantes lloran, se ha podido observar que un sonido continuo (250 ciclos por segundo 85 decibeles) puede poner fin al llanto; al parecer alcanza a discriminar entre diferentes sonidos. tanto para la frecuencia como para el volumen. Por su parte, la voz humana, produce efectos que se diferencian de los efectos producidos por otro tipo de sonidos, especialmente durante la segunda semana de vida, la voz es susceptible de provocar sonrisas con mayor frecuencia que otros sonidos; finalmente, los bebés de más de un mes de vida podían realizar finas discriminaciones auditivas distinguiendo entre la “p” y la “b”.

 

Los estados de vigilancia y su relación con la unidad narcisista primaria.

 

     La clasificación empleada en la actualidad (Wolff, 1966) distingue seis estados; los dos primeros corresponden al sueño [dormido (estado 1), el tercero a la somnolencia y del cuarto al sexto a la vigilia. [atención al exterior (estado 4), excitación y/o tensión (estado 5), aflicción (estado 6)]. Esta serie de estados describe una graduación que va desde un estado “calmo”, en un extremo, hasta un estado de máxima excitación en el otro extremo. Su valor consiste en que se toma en cuenta el factor “estado” en las descripciones de los comportamientos del recién nacido. Entre uno y otro bebé existen considerables diferencias individuales en lo que refiere a la organización de los estados y la importancia relativos de estos, los estados de los recién nacidos responden a una organización (utilizan los diferentes estados para controlar las tensiones endógenas o exógenas y organizar su vivenciar).

 

     Los estados parecen representar comunicaciones arcaicas entre el lactante y su madre; en los estados 4,5 y 6, está en la búsqueda de la interacción, mientras que en los estados 1 y 2, se repliega sobre sí mismo, o bien, en el estado 3, que es de transición, y desde ahí partir a los estados de somnolencia, (los primeros), o a los de actividad (los segundos). Los estados del bebé constituyen  una forma de comunicación, ya que la madre puede relacionarlos con el tipo de atención que sea necesario proporcionarle.

 

     El cuarto estado va en continuo crecimiento durante las cuatro primeras semanas de vida, despertar del bebé, y en especial su estado 4, está determinado sobre todo por necesidades fisiológicas, la ausencia de hambre favorece el estado de vigilia calmo y atento, mientras que el hambre se asocia a los estados 5 y 6, otro factor que influye handling (tomar al bebé, manipularlo) y el holding (sostenerlo), influye a su vez, con toda probabilidad, sobre la frecuencia y duración con que el recién nacido adopta y transita por estos estados.

 

     No todos los recién nacidos intervienen de la misma manera en la interacción madre-lactante, pues existen diferencias entre los bebés, sino a una enorme gama de conductas estrictamente interactivas, como la aptitud para ser calmado, los estados de vigilia y, más que nada, la aptitud para adoptar y mantener un estado de vigilia calmo y atento, condición inmejorable para la interacción madre-bebé.

 

 

 La  habituación

 

     Consiste en que con la repetición de un mismo estímulo disminuye la respuesta y la atención, pasando por dos fases: El cese de una nítida reacción de sobresalto y El cese de toda respuesta.

 

     Los recién nacidos presentan una disminución de su respuesta (tiempo de fijación visual) cuando se les presenta repetidamente una misma imagen en damero, pero ocurría una recuperación de la respuesta (regreso al nivel inicial o incremento de ese nivel) cuando se les presentaba una imagen en damero diferente.

 

     Se ha llegado a suponer que el sistema nervioso central del recién nacido es capaz de poner en juego mecanismos que activos, tienen el efecto de inhibir la excitación motriz o vegetativa durante la aplicación repetida de estimulaciones idénticas. La reaparición de respuesta en un lactante ante un estímulo ligeramente diferente (después de que se le habituó a un primer estímulo) pone en evidencia la capacidad del bebé para discernir entre dos estímulos diferentes.

 

    Esta se caracteriza por la adquisición que hace el bebé de “ciertos ritmos razonablemente previsibles en  orden a la alimentación, la eliminación, el sueño y la vigilia, se trata de adquirir los mecanismos de regulación que habrán de permitirle establecer sus ritmos alimentario y nictemeral, de organizar sus estados (de vigilancia) y de adquirir los mecanismos que le permitan mantener un estado relativamente exento de tensiones, a pesar de estimulaciones externas excesivas que lo alcancen; la agenda de regulaciones homeostáticas inicia en el área de lo vegetativo y abarca las grandes funciones alimentaria, hípnica, cardiovascular y respiratoria. En segunda instancia está la regulación de los movimientos corporales. En tercer término está la regulación de los estados de vigilancia.. Finalmente está su capacidad para regular su nivel de atención hacia personas y objetos de su entorno.

 

     La homeostasis se caracteriza por ciertas constantes: metabólicas, respiratorias, cardiovasculares, etc. se alcanza gracias a la conjugación e interacción de dos influjos: Las aptitudes homeostáticas intrínsecas del bebé y la ayuda y la organización que la madre proporciona.

 

     Algunos bebés muestran hiperexcitabilidad en algunos campos sensoriales, pero exceptuando estas variaciones extremas, la realidad es que cada bebé es, en mayor o menor medida, sensible  y vulnerable a los estímulos externos.

 

     Esta sensibilidad y la incomodidad que provocan son comunicados a la madre mediante llantos y aflicción, la tarea de los padres no se restringe a calmar la aflicción, sino que también comprende, estimular el placer del intercambio estimulando el acceso al mundo, desbordando con esta actitud la homeostasis con el fin de promover el desarrollo del bebé. Se considera que las interacciones madre-bebé se estructuran según un ciclo secuencial, en el que cada una de las fases corresponden a diferentes niveles de atención y de investimento afectivo. Por otra parte, cuando el lactante tiene una respuesta favorable a los anticipos de sus padres, Este les confirma con su actitud, esa identidad de padres, alejando con esto los temores y fantasmas angustiantes que pudieron tener.

 

 

Déficit en las capacidades sensoriales y motoras en bebés con hidrocefalia  congénita

 

     Los dos factores más importantes que determinan el curso clínico y modo de presentación de la hidrocefalia son: la edad del paciente (si las suturas craneales no se han cerrado aún en forma definitiva, un proceso hidrocefálico activo puede causar agrandamiento anormal de la circunferencia cefálica.) y la causa específica del trastorno La hidrocefalia que se manifiesta antes de los dos años suele causar macrocefalia, con cráneo abultado.

 

     El niño puede experimentar intensas molestias al mirar hacia arriba, con frecuencia se observan parálisis unilaterales o bilaterales del sexto nervio craneal, anormalidades de la movilidad ocular, el tono muscular se intensifica más en las extremidades inferiores que en las superiores, puede haber trastorno corticobulbar con dificultad para la alimentación y el habla, los nervios ópticos se pueden atrofiar, pueden tener cefaleas intermitentes y vómito esporádico al cambiar de postura, también pueden presentar papiledema, parálisis del sexto nervio o ambos. En la adolescencia pueden manifestarse anormalidades endocrinas, menstruales (amenorrea), retraso en la aparición de los caracteres sexuales secundarios, diabetes insípida, hipotiroidismo y en ocasiones falla en el crecimiento.

 

 

COMENTARIO

 

     Las capacidades sensoriales de los bebés, son aquellas que permiten al pequeño comunicarse con el mundo, cada una de ellas, además de contribuir al desarrollo físico del bebe, contribuye también al desarrollo Psicológico.

 

     En la visión, por ejemplo, podemos notar datos muy curiosos que nos hablan de cómo el bebe se expresa mediante miradas de intercambio con otros adultos y con la misma madre, pero sobre todo, la manera en que tiene preferencias sobre las figuras humanas a pesar de que para él podrían representar un objeto más.

 

     Por otra parte, los sentidos también le son indispensables al bebe para su desarrollo físico, por ejemplo, el hecho de que el olfato le sirva como guía para encontrar el pecho materno, y como las sensaciones gustativas van de acuerdo a la experiencia alimentaria del periodo.

 

     En cuanto a la audición es importante tomar en cuenta que aun antes de nacer el bebé puede escuchar y familiarizarse con voces humanas, es por eso que al momento de nacer puede reconocerlas; por otra parte, son capaces de discriminar entre sonidos, y ríen al escuchar la voz.

 

     Por otra parte, para hablar de las relaciones del bebé con el medio que lo rodea, debemos también tomar en cuenta los estados de vigilia, y considero que principalmente el cuarto estado ya que durante este es cuando el bebé está atento y disponible para la interacción.

 

     Así mismo, cuando el bebe recibe un estímulo continuo se habitúa a él, pudiendo romper esta habituación con la presencia de un estímulo diferente.

 

Finalmente, es importante que un bebé alcance el equilibrio (homeostasis) para que logre sobrevivir, este consiste principalmente en regular procesos.